La crisis social francesa pone a prueba el derecho a manifestarse y la respuesta del Estado
El gobierno francés intensifica su operativo de seguridad y defiende las prohibiciones de protestas, mientras decenas de manifestantes vuelven a las calles de París y crece el debate sobre los límites del derecho constitucional a manifestarse.
Decenas de manifestantes salieron a las calles de París el jueves 22 de octubre de 2026, pese a las prohibiciones de protestas ordenadas en varias ciudades francesas tras un fin de semana de enfrentamientos y saqueos generalizados, el episodio de disturbios más violentos en Francia en años. Los organizadores dijeron que un tribunal administrativo de la ciudad revocó una prohibición emitida por la policía, mientras la prefectura había justificado la medida por el riesgo de violencia callejera.
El presidente Emmanuel Macron afirmó que las prohibiciones buscan proteger los centros urbanos, los comercios y los edificios públicos. Tras una reunión especial de seguridad en el Elíseo, sostuvo que se prohibirán las protestas solicitadas por «individuos o grupos sin autoridad legítima», y que los prefectos examinarán las solicitudes sindicales conforme a la ley, proponiendo rutas alternativas.
El derecho a manifestarse está protegido por la Constitución francesa, y la prohibición de las manifestaciones previstas para el jueves en París, Lyon, Lille y Grenoble fue considerada por algunos como una vulneración de ese derecho. Grupos de estudiantes de secundaria y universitarios afirmaron que seguirían movilizándose, aunque las vacaciones escolares de otoño esta semana.
Macros culpó de la violencia del fin de semana a «acciones lideradas por grupos radicales de extrema izquierda que pretendían derribar la República», además de delincuentes que acudieron a saquear. El gobierno ha desplegado una contundente respuesta de seguridad, con toques de queda nocturnos en algunas zonas de la capital y otras ciudades donde se ha restablecido la calma. La prohibición en París abarcó el Elíseo, ambas cámaras del Parlamento y las principales estaciones de tren, así como áreas del centro de París.











