CIUDAD DEL VATICANO. – El papa León XIV alertó este jueves sobre el “círculo vicioso” que surge de la interacción entre los conflictos armados y la degradación ambiental, al advertir que ambos fenómenos profundizan la pobreza, la desigualdad y la inseguridad alimentaria.
La advertencia está contenida en su mensaje con motivo de la Jornada Mundial de Oración por el Cuidado de la Creación, en el que pidió atender de manera conjunta las crisis ambientales y los conflictos que afectan a distintas regiones del mundo.
“Actualmente, estamos siendo testigos de múltiples crisis y de un gran sufrimiento humano. Al mismo tiempo, pareciera que la alteración del equilibrio armónico de la creación se está acelerando”, señaló el pontífice.
Guerra deja daños por generaciones
León XIV sostuvo que las guerras provocan consecuencias que trascienden el campo de batalla, debido a que, además de cobrar vidas, dejan una profunda destrucción social y ecológica que puede prolongarse durante generaciones.
El papa explicó que los conflictos armados contaminan recursos esenciales, como el aire y el agua, destruyen ecosistemas y afectan la seguridad alimentaria de las poblaciones.
Según el pontífice, esta situación puede generar pobreza y desigualdad, al tiempo que alimenta nuevos conflictos sociales y aumenta el riesgo de que las confrontaciones vuelvan a surgir en el futuro.
Pide transformar causas del conflicto
León XIV consideró que la construcción de sociedades pacíficas requiere algo más que reformas estructurales. A su juicio, también es necesaria una transformación interior y una renovación de los corazones.
El pontífice atribuyó las causas profundas de los conflictos y de la explotación de la creación a una crisis ética y cultural, marcada por la pérdida del sentido de los límites y el deseo de dominación.
También señaló entre esos factores la búsqueda del beneficio inmediato y la incapacidad de reconocer la dignidad de cada persona.
Diálogo como vía para la paz
El papa afirmó que los verdaderos instrumentos para construir la paz no son las armas destructivas, sino la verdad, el diálogo, la paciencia, la bondad, la justicia, la misericordia, la comprensión, el cuidado y el amor.
En ese sentido, planteó imaginar un mundo en el que los recursos y esfuerzos actualmente destinados a la guerra sean dirigidos al desarrollo humano integral, la lucha contra la pobreza, la protección de la dignidad humana y la reconciliación de las sociedades divididas.










