La subasta inversa es un procedimiento competitivo en el cual la adjudicación se decide mediante un mecanismo de puja a la baja en los precios ofertados por los proveedores.
La Ley 47-25 contempla la subasta inversa como una modalidad ordinaria aplicable a la contratación de bienes y servicios comunes y estandarizados. A diferencia de una licitación tradicional, donde cada oferente presenta una única propuesta económica sellada, en la subasta inversa los participantes compiten en tiempo real, reduciendo sucesivamente sus precios ofertados con el fin de ofrecer la propuesta más baja.
La subasta inversa se utiliza cuando el objeto de la contratación está claramente definido y homogeneizado, de modo que el precio se convierte en el principal factor de decisión. Este procedimiento fomenta la reducción de costos para el Estado, aprovechando la competencia directa y transparente entre los proveedores.
Es importante señalar que la subasta inversa requiere herramientas tecnológicas robustas y reglas claras que aseguren la transparencia de las pujas. Sin dudas que esta modalidad de compras es un mecanismo eficiente cuando existen varios proveedores capaces de suministrar un ítem estándar, asegurando que el Estado contrate al precio más bajo posible bajo condiciones competitivas y objetivas.
Por: Henry Núñez.









