Homicidio involuntario limita pena a dos años; familia de Rubby Pérez pide 500 millones
El juicio por la tragedia de la discoteca Jet Set, que enlutó al país con 236 muertes, avanza hacia una condena de dos años o menos para los hermanos Antonio y Maribel Espaillat, mientras las víctimas priorizan la reparación económica sobre la cárcel.
La Cuarta Sala Penal del Distrito Nacional conoció ayer las pretensiones de las partes en el caso Jet Set, donde la calificación de homicidio involuntario impide que los imputados reciban una pena mayor a dos años. Este escenario, anticipado por los representantes de las víctimas, marca una tendencia en la justicia dominicana hacia la priorización de las indemnizaciones civiles como forma de reparación.
La mayoría de los abogados de las víctimas, a excepción de algunos, anunciaron que solicitarán montos indemnizatorios. La familia del fenecido cantante Rubby Pérez, ícono del merengue, exigió 500 millones de pesos, una cifra que podría sentar precedente en casos de negligencia empresarial. Pérez murió durante el colapso, ocurrido el 8 de abril de 2025, en la fiesta de los lunes del Jet Set.
El Ministerio Público, con Wilson Camacho a la cabeza, sostuvo que los hermanos Espaillat tenían pleno conocimiento del deterioro del techo y no tomaron medidas. El testimonio de Remberto Durán Cabrera, a quien le cayó un escombro en una ocasión, refuerza la acusación de negligencia. Sin embargo, la ley limita las consecuencias penales, un debate que trasciende fronteras y que la diáspora dominicana sigue de cerca.
El juez Franny González rechazó la solicitud de los imputados de un consultor técnico, y la audiencia se reanudará el próximo viernes a las 2:00 p. m. Este caso, que ha captado la atención internacional por su magnitud, pone en el centro la discusión sobre la responsabilidad corporativa y los límites de la justicia en América Latina.
Mientras el país espera la sentencia final, el proceso refleja una tendencia regional: las víctimas buscan compensación económica ante penas simbólicas. La tragedia del Jet Set no solo marcó a la República Dominicana, sino que se convirtió en un referente para la prevención de desastres y la protección de los derechos de las víctimas.










