De seminarista en 1954 a arzobispo emérito: una vida que marcó el catolicismo dominicano
Monseñor Ramón Benito De La Rosa y Carpio, nacido en 1939 en Higüey, ha sido una figura central de la Iglesia católica dominicana y latinoamericana. Su trayectoria incluye la ordenación episcopal por Juan Pablo II en 1989, la presidencia de la Conferencia del Episcopado Dominicano y la Secretaría General del CELAM en 2003.
Monseñor Ramón Benito De La Rosa y Carpio nació el 19 de septiembre de 1939 en Los Ríos, Higüey. Su vocación despertó a los 14 años al encontrar un libro sobre la vida de Jesucristo en una caja de su abuela. Ingresó al seminario en 1954 y fue ordenado sacerdote el 23 de enero de 1965 por monseñor Juan Félix Pepén. Se formó en Santo Domingo, Roma, París y Bogotá, donde realizó una investigación doctoral sobre la teología de la imagen de Nuestra Señora de la Altagracia.
En 1971 fue designado primer rector de la Basílica de Nuestra Señora de la Altagracia, acompañando a miles de peregrinos y profundizando en el significado espiritual e histórico de la devoción altagraciana. Fue fundador y primer rector del Seminario Menor San Pablo y luego rector del Seminario Mayor Santo Tomás de Aquino, dedicando 17 años a la formación sacerdotal. Su obra más trascendente está en las personas que formó y en lo que ellas han sembrado.
El 6 de enero de 1989 recibió la ordenación episcopal de manos del papa san Juan Pablo II en la Basílica de San Pedro. Fue obispo auxiliar de Santo Domingo, obispo de la Diócesis de Nuestra Señora de la Altagracia y arzobispo metropolitano de Santiago de los Caballeros entre 2003 y 2015. También sirvió a la Iglesia latinoamericana desde el Consejo Episcopal Latinoamericano (CELAM), donde trabajó en catequesis y educación y ocupó la Secretaría General en 2003.
Presidió la Conferencia del Episcopado Dominicano entre 2002 y 2008, participando en el diálogo sobre educación, institucionalizad, pobreza, familia, migración, justicia social y desarrollo. Ha publicado decenas de libros y ha mantenido presencia constante en prensa, radio, televisión y plataformas digitales, abordando espiritualidad, ética, política, familia y valores con profundidad y sencillez. Como arzobispo emérito, continúa escribiendo, orientando y evangelizando.












