
La escalada bélica y el tímido avance diplomático que marcan la agenda internacional
En una jornada de contradicciones, Rusia bombardeó Kiev con misiles balísticos y dejó al menos cuatro muertos en Ucrania, al tiempo que Vladímir Putin aceptaba en principio reanudar negociaciones tripartitas con Ucrania y Estados Unidos.
La guerra en Ucrania vivió este jueves una de sus jornadas más intensas en meses: una andanada nocturna de misiles balísticos y drones rusos golpeó Kiev y 12 regiones ucranianas, causando al menos cuatro muertos y decenas de heridos, entre ellos cinco niños, según el presidente Volodymyr Zelenskyy. El ejército ruso, por su parte, afirmó haber interceptado más de 800 drones lanzados por Ucrania contra Moscú y otras ciudades.
El bombardeo ruso dañó edificios de apartamentos, instalaciones energéticas, una estación de tren y el metro de Kiev, además de centros comerciales. Zelenskyy informó que la capital recibió 21 misiles balísticos en tres oleadas y que un misil con municiones de racimo apuntó al centro de la ciudad. En la región de Járkiv, dos mujeres murieron en un ataque contra un mercado en Lozova, mientras otra persona falleció en otros ataques, según el Servicio Estatal de Emergencias.
El anuncio de Putin de aceptar “en principio” reanudar las negociaciones tripartitas se produjo en San Petersburgo durante conversaciones con el enviado estadounidense Steve Witkoff, quien calificó el encuentro como un “nuevo impulso” hacia la paz tras reunirse el martes con Zelenskyy en Noruega. No obstante, no se fijó fecha para el diálogo y el mandatario ucraniano dijo que no observa “ningún cambio real” en la actitud de Moscú. Las rondas técnicas previas en Emiratos Árabes Unidos y Suiza apenas avanzaron en intercambios de prisioneros.
El contexto internacional se torna más complejo: Ucrania se prepara para un invierno de frío extremo mientras Rusia acumula misiles para una campaña que busca dejar a los civiles sin calefacción, luz y agua, una estrategia que Kiev describe como “convertir el invierno en un arma”. La comunidad internacional, incluida la diáspora dominicana, sigue con atención la evolución de un conflicto que impacta en la economía y la seguridad global.








