Lectura obligatoria | Las canciones de esta mágica producción de un Joan Manuel Serrat, de 27 años de edad, han sobrevivido “al tiempo y la ausencia” Joan Manuel Serrat Fuente externa Creado: 24.06.2026 | 10:04 Actualizado: 24.06.2026 | 10:04 Ha llegado el verano.
Y, además del calor intenso, malsano y con dejos de insolencia, arribamos a otro aniversario que celebra la genialidad, la perfección, la eufonía de un álbum que prometió ser excelso y lo cumplió a cabalidad.
Sin dudas, Mediterráneo, de Joan Manuel Serrat, es todo eso y un poco más.
Este verano ardiente cumple 55 años de haber sido magistralmente hilvanado en la costa barcelonesa de Calella, en 1971.
Completan 30 minutos Mediterráneo, Aquellas pequeñas cosas, La mujer que yo quiero, Pueblo blanco, Tío Alberto, Qué va a ser de ti, Lucía, Vagabundear, Barquito de papel y Vencidos.
A mis manos llegó el libro Mediterráneo: Serrat en la encrucijada, de la autoría de Luis García Gil, quizás, la persona con mayor conocimiento sobre Serrat y, en especial, sobre el álbum que concentra las diez maravillosas canciones.
No por nada el prestigioso diario de información musical Efe Eme le encargó escribir el texto.
Lo que creí saber antes de leer el libro, no era tal cosa.
Se trata de un escrito revelador, que expone la esencia de cada canción y toda la producción musical que con manos de artesano arregló Juan Carlos Calderón.
Portada del libro Mediterráneo.
Fuente externa García Gil profundiza en los detalles inimaginables; precisa la fecha, ubica a un Serrat frente al mar aquel verano produciendo las canciones que estamparían su carrera para siempre.
Cuenta sobre las producciones anteriores, las compañías de Joan Manuel en esa costa, de las cuales, se desprendieron canciones como Tío Alberto, dedicada a su admirado amigo Alberto Puig Palau, empresario y promotor cultural catalán.
Más allá de las canciones, el autor ahonda en la personalidad del artista y describe hasta la arena en la que se hunden sus pies, los pinos de las colinas, que serían protagonistas de Mediterráneo, como la genista y como el mar, propiamente, el imponente mar que, de Algeciras a Estambul, va pintado de azul sus largas noches de invierno…
También nos cuenta que Lucía, la de la canción, era una azafata de la línea aérea Iberia y que el Pueblo Blanco representa los pueblos blancos de toda España, donde las casas de cal colgaban de un barranco.
Farándula El Nacional No pretendo, en absoluto, describir todo el texto, porque este espacio no alcanza y por lo obvio: me gustaría que usted, querido lector o lectora, se motive a leerlo.
Vale la pena.
Me llamó sobre todo la atención, que García Gil, además de describir los tonos de cada canción, también abordara hasta los errores de las mismas.
Por ejemplo, cosa que no había notado por descuido auditivo: en la versión original de Mediterráneo, Serrat canta: “…empujar al mar mi barca”, cuando debió ser “empujad”, forma plural del imperativo.
Porque, a continuación, dice: “con un levante otoñal y dejad que el temporal desguace sus alas blancas…”, usando el referido imperativo.
Lo corrigió con el tiempo.
Fama y Vida Pilar Moreno El autor, que en sus páginas nombra la producción como “El álbum de espuma”, por la referencia del mar en casi todo momento, aborda también la trascendencia mundial de Mediterráneo, uno de los mejores álbumes de todos los tiempos de España y de la lengua española.
Salvo Vencidos, poema de León Felipe, todas las canciones de esta mágica producción de un Serrat de 27 años de edad han sobrevivido “al tiempo y la ausencia”, para parafrasear a Aquellas pequeñas cosas.
De nuevo, invito a leer el libro Mediterráneo: Serrat en la encrucijada, de la colección Elepé, de Efe Eme, edición 2019, la cuarta, y cuya primera versión salió a la luz en 2015.
Y si por suerte o por gracia de la vida, el libro llega a sus manos en calidad de préstamo del audaz periodista José Antonio Aybar, editor de ¡Qué Pasa!, no cometa el mismo error que yo: ¡No lo devuelva! Lo más reciente Ronny Mateo Jorge González Shawell Peña Agencia EFE El Nacional.












