Marine Le Pen logró instalar a la extrema derecha como un actor ineludible, al suavizar su imagen sin renunciar a su programa, pero una condena por malversación podría apartarla del «combate de [su] vida»: la presidencia de Francia.
La política de 57 años fue condenada en marzo de 2025 a cinco años de inhabilitación inmediata, que le impide presentarse a la presidencial de 2027, pero recurrió y el martes un tribunal de apelación de París anunciará si despeja su futuro político.
«Pase lo que pase el 7 de julio , seguiré librando este combate por Francia , que sigue siendo el combate de mi vida», dijo el miércoles Le Pen, quien hasta su condena en 2025 parecía tener todo a favor para hacerse con las llaves del Elíseo.
El actual presidente centroderechista Emmanuel Macron , que la derrotó en 2017 y 2022, ya no puede presentarse, y los sondeos dan en posición de fuerza a la ultraderecha , cuando el oficialismo y el bloque de izquierdas están divididos en varios candidatos.
Su vida de combate empezó en la infancia, como hija del líder histórico de la extrema derecha y fundador en 1972 del Frente Nacional ( FN ), Jean-Marie Le Pen.
Con ocho años, la vivienda familiar en París fue objeto de un atentado , que nunca fue reivindicado.
«Estaba en mi cama cuando explotó una bomba y destruyó por completo el edificio en el que dormíamos.
El miedo se evaporó a partir de este momento», confesó Marine Le Pen en diciembre de 2025 en la cadena BMFTV.
Sus primeros pasos en política estuvieron vinculados a su padre , a quien apoyó cuando, a finales de la década de 1980, su madre Pierrette Lalanne lo abandonó bruscamente, antes de posar desnuda en la revista Playboy.
En 2011 , la política heredó las riendas del FN y empezó, de forma metódica, a limpiarlo de la imagen racista, homófoba y antisemita de su padre , a quien expulsó incluso en 2015 del partido, una decisión que «nunca» se perdonará, afirmó tras su deceso en 2025.
Nacida el 5 de agosto de 1968 en Neuilly-sur-Seine , una ciudad acomodada al oeste de París, se labró una imagen popular, con visitas a mercados, subida en tractores o con entrevistas íntimas, en las que se presenta además como una criadora de gatos.
A su vez, vio cómo sus ideas contra los migrantes ganaban terreno en una Francia cada vez más derechizada, pero también en un mundo donde los populistas avanzaban, como en Italia, Brasil y Estados Unidos.
Esta abogada de formación, de inconfundible melena rubia y ojos claros, construyó su ascenso sumando las principales preocupaciones de los franceses como la seguridad o el poder adquisitivo al tradicional discurso antimigrantes de su partido, rebautizado en 2018 como Agrupación Nacional ( RN ).
Le Pen escogió como bastión Hénin-Beaumont , en la otrora próspera cuenca minera del norte de Francia , desde donde se presentó como una » madre de familia » –tiene tres hijos y dos divorcios– dispuesta a defender a los franceses más «vulnerables».
Pero a su vez abogaba por reservar las ayudas sociales a los franceses y acabar con la reagrupación familiar de los migrantes , así como por combatir la » ideología islamista » o prohibir el velo en el espacio público.
A nivel internacional, la invasión rusa de Ucrania en 2022 le hizo distanciarse del presidente ruso, Vladimir Putin , y progresivamente dejó atrás los reclamos más polémicos de su partido, como la salida de Francia del euro.
Consagración última de la normalización, Serge y Beate Klarsfeld , famosos cazadores de nazis, consideraron en 2024 que RN evolucionó «positivamente» respecto a los «judíos» y al «apoyo a Israel», por lo que, en su opinión, se volvió frecuentable.
Si la justicia mantiene su inhabilitación, su protegido Jordan Bardella , de 30 años , podría ser quien recoja los frutos de esta estrategia como candidato de RN a la presidencia, pero Le Pen ya advirtió que no bajará los brazos: «Pase lo que pase, no estaré muerta (…) seguiré librando la batalla por mis ideas».
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