Bad Bunny: Chiqui Vicioso Creado: 29.06.2026 | 10:10 Actualizado: 29.06.2026 | 10:10 He seguido con mucha atención los conciertos de Bad Bunny en su gira actual, la cual ha abarcado 18 países de cuatro continentes y ha puesto a bailar, con nuestros ritmos caribeños , a 3.3 millones de personas.
Bad Bunny no canta, como tampoco Sabina o Bob Dylan, pero la letra de sus canciones, su energía vital , su bonhomía, han tocado el alma de la juventud mundial que hoy sobrevive amenazada por el horror del futuro incierto que una gerontocracia decadente, guerrerista, genocida, más bien podrida, a diario dinamita.
Creo que el éxito de Bad Bunny comenzó cuando Trump protestó contra los organizadores del Super Bowl , enfurecido porque un artista de habla hispana había sido invitado al show de medio tiempo.
Ese rechazo provocó que un grupo de reconocidos artistas de Hollywood salieran en su defensa y le generó a Bad Bunny una simpatía mundial.
135 millones de personas vieron su espectáculo y, la crítica fue unánime : Nunca habían visto un derroche de alegría, vitalidad, fuerza, autoconfianza y dignidad como la que se manifestó en esa fiesta, que literalmente desbordo de entusiasmo al estadio.
Fama y Vida Ashlye Caraballo Y, si ese regalo de Puerto Rico para el mundo se antepone a la guerra, al asco de los archivos Epstein , a la corrupción desbordada de una familia cuya avidez por la riqueza es inédita en los Estados Unidos, entonces se puede entender la euforia que desata Bad Bunny en la juventud, los herederos del planeta , a nivel mundial.
Si el odio y la envidia son el arma del racismo, de la discriminación de clase, género, y del talento, Benito plantea que el odio y la envidia solo pueden ser derrotados por el amor, porque responder con la misma moneda nos igualaría a quien nos agrede.
“No somos animales, no somos salvajes.
Somos seres humanos ”.
Frente a la crítica, afirma que la única opinión que le importa es la de su madre, “porque ella sabe el hijo que crió” y, frente a la desintegración familiar dedica sus conciertos a su “ papi y su mami ”.
Llega a Alemania y convierte en figura central de sus conciertos a un jíbaro boricua que en camisilla y con un sombrero de cana, interpreta con su Cuatro el Fur Elise de Beethoven.
Saca a bailar a una anciana alemana; tranquiliza con un abrazo a un niño exaltado ; salta las vallas de seguridad para saludar a sus seguidores; se reúne con el Papa, quien baila con él.
Y -en español- proclama el derecho de la juventud a ser feliz.
Dios , o como se llame el bien, existe.
Por eso a jóvenes que hoy aspiran a la presidencia en dominicana, apelando al fascismo , les recomendamos estudiarlo.
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