Un divorcio mediático que refleja cómo el éxito y la presión afectan a las parejas de alto perfil.
El expelotero Edwin Encarnación y la comunicadora Karen Yapoort han puesto fin a su matrimonio, una relación que comenzó con un mensaje directo en redes y terminó en un divorcio público. El caso se suma a la tendencia de figuras públicas que convierten sus separaciones en espectáculo mediático, con lecciones sobre la fama.
La relación entre Edwin Encarnación, reconocido bateador de Grandes Ligas, y Karen Yapoort, destacada comunicadora dominicana, inició en 2014 cuando él la contactó por Instagram. Ella, entonces parte de programas como ‘Los dueños del circo’ y ‘Vale por tres’, gozaba de la vida de viajes y lujos que implicaba salir con un pelotero. «Me gustaba que si voy de shopping y que si ahora me pongo una ropa y voy en el avión con los peloteros», confesó Karen en una entrevista radial.
Sin embargo, la presión del béisbol profesional era abrumadora: «La gente nada más ve lo bonito, el jonrón que dio y de repente los cuartos que se ganó. Hay algo muy fuerte detrás de eso», dijo Karen. Este testimonio resuena en un país donde el béisbol es pasión nacional y los peloteros son héroes, pero pocos conocen el costo emocional que implica estar en la cima.
El noviazgo enfrentó un obstáculo: Edwin no quería casarse, pero sí tener hijos. Karen fue contundente: «Yo le voy a parir al que sea marido mío». Finalmente, la boda se celebró el 26 de noviembre de 2017 en Casa de Campo, un evento que fue cubierto por la prensa nacional e internacional. La decisión de Karen de firmar separación de bienes fue vista como un acto de independencia en una sociedad donde los matrimonios con deportistas a menudo se ven con sospecha.
El divorcio, que pudo ser privado, se convirtió en un espectáculo mediático, un fenómeno cada vez más común entre celebridades dominicanas. Más allá del chisme, el caso invita a reflexionar sobre la presión de la fama, la gestión de las crisis personales y el impacto en los hijos. La diáspora dominicana, que sigue cada paso de sus ídolos, ahora observa cómo una historia de amor de «grandes ligas» termina en un «ponche» que deja lecciones para todos.








