La dominicana, invicta en 2024, puede unirse al club de las más ganadoras del circuito
La velocista dominicana Marileidy Paulino, campeona olímpica, disputará este sábado en Bruselas la final de la Liga Diamante con la mira puesta en un cuarto título que la colocaría entre las leyendas del atletismo mundial.
A poco más de un año de perder el título que dominó durante tres temporadas, Marileidy Paulino regresa al Estadio Rey Balduino de Bruselas con la oportunidad de retomar el trono de los 400 metros y unirse a un exclusivo grupo de atletas que han conquistado la Liga Diamante en cuatro o más ocasiones. Desde la creación del formato moderno en 2010, solo un puñado de mujeres ha logrado tal hazaña, y ninguna lo ha hecho más de tres veces en la vuelta completa al óvalo.
En la lista histórica de campeonas aparecen nombres como la colombiana Caterine Ibargüen (salto triple, 5 trofeos), la neozelandesa Valerie Adams (bala, 6 títulos), la croata Sandra Perkovic (disco, 6 trofeos) y la neerlandesa Femke Bol (400 metros vallas, 5 fajas). Paulino, invicta en el circuito esta temporada y flamante campeona olímpica, llega como la gran favorita para quedarse con el trofeo y el premio de 60,000 dólares, que se sumarían a los 100,000 ya obtenidos por sus cinco victorias en las paradas previas.
Su rendimiento ha sido sobresaliente: zancada fluida, remate demoledor y un dominio táctico que la hacen imbatible en los metros finales. Su mejor actuación fue en el meeting de París, donde registró la mejor marca mundial del año con 48,48 segundos. La ausencia de su histórica rival, la bareiní Salwa Eid Naser, entrenada por el dominicano José Rubio, modifica el panorama competitivo y le da a Paulino el control estratégico de la carrera.
No obstante, la prueba en Bruselas no será sencilla. El campo de salida incluirá a la noruega Henriette Jaeger, doble campeona europea; la polaca Natalia Bukowiecka, triple medallista olímpica; y la cubana Roxana Gómez, entre otras especialistas de élite. Un triunfo de Paulino no solo consolidaría su legado personal, sino que reforzaría la posición de República Dominicana como potencia emergente en el atletismo mundial, inspirando a la diáspora y a las nuevas generaciones de velocistas en el país.
La cita de este sábado en Bruselas es más que una carrera: es la oportunidad de escribir un capítulo dorado en la historia del deporte dominicano y de demostrar que el talento nacional puede competir y vencer en los escenarios más exigentes del planeta.









