La NTSB determinó que una carga mal asegurada causó la tragedia que enluta a la aviación comercial
El accidente del vuelo de carga 101 de Fine Air, ocurrido el 7 de agosto de 1997, se convirtió en un caso emblemático sobre los riesgos de una carga mal asegurada. La investigación de la NTSB reveló fallas operativas y de supervisión que aún hoy son referencia en la industria.
El vuelo de carga número 101 de la aerolínea Fine Air, un Douglas DC-8-61 con matrícula N27UA, despegó del aeropuerto internacional de Miami, en Estados Unidos, con destino a Santo Domingo, República Dominicana. Poco después de despegar, perdió el control. La Junta Nacional de Seguridad del Transporte (NTSB) documentó que el 7 de agosto de 1997, a las 12:36 hora del este, la aeronave llevaba cuatro personas a bordo: el capitán Dale Patrick Thompson, el copiloto Steven Petrosky, el ingeniero de vuelo Glenn Millington y Enrique Soto, vigilante de seguridad.
Al momento del arranque, justo al mediodía, los pilotos fueron alertados por una alarma de pérdida (stall), pero lograron equilibrar el vuelo. Momentos después, la misma situación se repitió junto a otras alarmas. Los testigos relataron que vieron un avión cayendo de cabeza y explotando al impactar el suelo de una carretera. El saldo fue de cinco fallecidos: los cuatro ocupantes y una persona en tierra, cuyo vehículo fue alcanzado por el incendio.
La NTSB detalló en su reporte que el avión quedó destruido por el impacto y el incendio posterior. El vuelo, con destino a Santo Domingo, se realizó bajo un plan de vuelo por instrumentos y se operó conforme al Título 14 del Código de Regulaciones Federales, Parte 121, como transportista aéreo suplementario. La entidad agregó que entre las cuestiones de seguridad se incluyen los efectos de una carga inadecuada en el rendimiento y la maniobrabilidad de los aviones, la supervisión de la carga por parte del operador y la formación del personal encargado de la carga, la pérdida de información crítica del registrador de datos de vuelo y la vigilancia de las operaciones de las compañías de carga por parte de la FAA (Administración Federal de Aviación).
El informe oficial concluyó que el accidente resultó de una carga incorrecta del avión que produjo un centro de gravedad más retrasado y una configuración de compensación del estabilizador correspondientemente incorrecta que precipitó un cabeceo extremo hacia arriba en la rotación. La causa probable fue el fracaso de Fine Air en ejercer el control operativo sobre el proceso de carga de la mercancía; y el incumplimiento por parte de Aeromar de cargar el avión según lo especificado por Fine Air. Entre los factores contribuyentes se encuentran la negligencia de la FAA al no supervisar adecuadamente las responsabilidades de control operativo de Fine Air en lo que respecta a la carga de mercancías, y la negligencia de la FAA al no garantizar que se corrigieran las deficiencias conocidas relacionadas con la carga en Fine Air.











