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Internacionales

El origen africano de los huracanes que amenazan el Atlántico

El origen africano de los huracanes que amenazan el AtlánticoEl origen africano de los huracanes que amenazan el Atlántico

Cerca del 85% de los ciclones mayores nacen de ondas tropicales que cruzan el océano

Las ondas tropicales, perturbaciones que se generan en África y viajan por el Atlántico, son el semillero de la mayoría de los huracanes que afectan al Caribe y Estados Unidos. Su temporada va de mayo a noviembre.

Una onda tropical, también conocida como onda del este o africana, es una perturbación o vaguada que se manifiesta en los niveles bajos y medios de la troposfera. Estos fenómenos se originan en el continente africano y viajan miles de kilómetros durante días o semanas, impulsados de este a oeste por los vientos alisios a través del Atlántico tropical a un promedio de 25 a 40 km/h. Año tras año, estas ondas se convierten en las principales productoras de lluvias en el Caribe, Centroamérica y el sur de Estados Unidos.

La temporada de ondas tropicales se extiende de mayo a noviembre, coincidiendo con la temporada ciclónica del Atlántico y del Pacífico oriental y central. Su importancia es vital para la meteorología, ya que cerca del 60% de los huracanes de categoría 1 y 2 nacen de estas ondas. Además, aproximadamente el 85% de los huracanes mayores (categorías 3, 4 o 5) tienen su origen en ondas africanas; históricos y poderosos ciclones como David (1979), Georges (1998), Irma y María (2017), y Melissa (2025) comenzaron su vida como simples ondas tropicales.

Aunque la ciencia aún no comprende por completo todos los factores que determinan su formación, se sabe que África reúne las condiciones perfectas para su nacimiento. El factor clave es la interacción del aire seco y cálido del desierto del Sahara con el aire más frío y húmedo de la selva africana y el Atlántico. Este choque térmico, sumado a una corriente de vientos en la troposfera media llamada el Chorro Africano del Este y al relieve de las altas montañas africanas, crea ondulaciones en los vientos alisios que dan origen a estas perturbaciones.

Para que una onda tropical evolucione y se convierta en un ciclón tropical, necesita ingresar a un entorno con condiciones muy específicas: temperaturas en la superficie del mar de al menos 26 °C, baja cizalladura del viento (poca variación de su fuerza y dirección con la altura), aire cálido y húmedo, e inestabilidad atmosférica que favorezca el ascenso del aire. Asimismo, cuando estas ondas se acercan al Caribe, suelen encontrarse con vaguadas en la alta troposfera; esto provoca una «explosión o estallido convectivo», un fenómeno que acelera el ascenso de la humedad y genera fuertes zonas de tronadas. Es fundamental no confundir una onda tropical con un ciclón tropical. Para que la onda complete su transición a ciclón, debe desarrollar una circulación de vientos cerrada (vientos girando alrededor de un centro de baja presión) y mantener lluvias y tormentas de forma persistente cerca de ese centro. No obstante, una onda tropical por sí sola puede ser muy peligrosa: en ocasiones genera vientos con fuerza de tormenta tropical antes de organizarse oficialmente. Un ejemplo de esto ocurrió en 2003 con la onda que dio origen al huracán Claudette, la cual registró vientos de hasta 72 km/h mucho antes de ser clasificada como un ciclón tropical. El autor de este artículo es divulgador científico, articulista y comunicador especializado en meteorología y sismología. Residente en Santiago de los Caballeros. Por: Oliver Roosevelt Sánchez Guillén. Correo electrónico: infooliverrowevelt@gmail.com

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