Análisis del impacto regional y la percepción ciudadana a seis años de gestión
El presidente dominicano, Luis Abinader, cumple este domingo la mitad de su segundo mandato con logros macroeconómicos reconocidos en América Latina, pero con críticas por promesas pendientes en reformas clave. Un balance que resuena en la diáspora y los mercados internacionales.
El presidente dominicano, Luis Abinader, llega este domingo a la mitad de su segundo mandato de cuatro años con estabilidad macroeconómica, reducción del hambre y en medio de críticas de sectores políticos y sociales por no ejecutar varias de sus promesas. El gobernante ha sorteado con relativo éxito la crisis en la factura internacional del petróleo a causa de la guerra entre EE.UU. e Israel contra Irán, y lo ha hecho apelando a subsidios que le han permitido mantener con cierta estabilidad los precios de los combustibles, aunque en su Gobierno estos se han disparado a niveles históricos.
«Los seis años de Abinader en el poder se han caracterizado por mantener un crecimiento económico, entre los primeros lugares América Latina, pero con algunas deficiencias (…). En ese crecimiento tiene mucho que ver el endeudamiento externo. Por otra parte, se han producido algunos escándalos de corrupción», dijo a el politólogo Luis González. El analista se refirió al de Abinader como un Gobierno de «más luces que sombras», pero criticó el «retroceso» en el servicio energético, así como los servicios públicos. Sectores sociales critican al Ejecutivo por no lograr promesas como las modificaciones del Código de Trabajo, la reforma a la Policía Nacional, el Código Civil, la Seguridad Social y sobre la libertad de prensa. El 3 de agosto entró en vigor un nuevo Código Penal que endurece las penas a la corrupción administrativa, a los feminicidios y a la violencia de género, entre otros múltiples crímenes, además de dotar de nuevas herramientas para que los jueces puedan imponer penas más severas en determinados casos.
Los datos más recientes del Banco Central dominicano aluden a que el país va rumbo a un crecimiento programado de 4,5 %, después de un ‘bajón’ al 2,1 % el año pasado, cuando las perspectivas eran de 2,5 %. El organismo emisor señaló que el bajo crecimiento en 2025, tras varios consecutivos de al menos 4 %, se debió al contexto de incertidumbre y condiciones de liquidez global, que han afectado el desempeño de la inversión privada, así como una menor ejecución de gasto de capital por parte del Gobierno con relación al promedio histórico en los últimos años. Fuerzas políticas opositoras, como el partido Fuerza del Pueblo (FP), creado y liderado por el expresidente Leonel Fernández, aseguran que los indicadores económicos que exhibe el Gobierno «no han llegado a los bolsillos» de la gente. El FP afirma que entre agosto de 2020 y julio de 2026 los precios de los alimentos acumularon un incremento del 48 % y que los útiles escolares subieron un 32 %, señalando que un 70 % de los trabajadores dominicanos no genera ingresos suficientes para cubrir la canasta básica, estimada en unos 30.000 pesos mensuales (unos 500 dólares). El también opositor Partido de la Liberación Dominicana (PLD) criticó la subida de la deuda del Gobierno Central que, dijo, pasó de 39.178 millones de dólares en agosto de 2020 a 67,371 millones de dólares en julio de 2026, mientras que el déficit fiscal, en el período más reciente, pasó del 2,63 % del PIB en 2021, al 3,5 % en 2026.
En sus seis años en el poder, Abinader exhibe infraestructuras como la expansión del metro de Santo Domingo, la construcción de dos teleféricos, ampliación y construcción de autopistas y acueductos, túneles para intentar mejoras en el caótico tránsito, así como programas de reducción del hambre. De cara al futuro, el país se juega mantener el ritmo de crecimiento en un entorno global incierto y responder a las demandas sociales pendientes.











