El presidente exalta la memoria histórica como base para las decisiones futuras del país
El presidente Luis Abinader otorgó la Orden al Mérito de Duarte, Sánchez y Mella al historiador Frank Moya Pons, en un acto que combinó el reconocimiento a una trayectoria académica de más de 50 años con un anuncio de infraestructura cultural clave para la nación.
En el marco del 95 aniversario de la Academia Dominicana de la Historia, el presidente Abinader impuso al historiador Frank Moya Pons la Gran Cruz, Placa de Plata, mediante el Decreto 597-26. La ceremonia, realizada en el Palacio Nacional, destacó la obra de Moya Pons, autor de más de 30 libros y miembro de la Academia desde 1978, cuyos estudios han trascendido las fronteras dominicanas y han influido en la historiografía del Caribe.
El presidente aprovechó la ocasión para anunciar que el Gobierno gestionará la ubicación o construcción de una nueva sede para la Academia Dominicana de la Historia, con instalaciones adecuadas para custodiar sus fondos y colecciones. Esta decisión responde a una necesidad largamente planteada por la comunidad académica, que ve en ello una oportunidad para modernizar la investigación histórica en el país.
Abinader, en su discurso, subrayó que ‘la historia es la memoria de un pueblo’ y que conocer el pasado permite tomar mejores decisiones sobre el futuro. Estas declaraciones se enmarcan en una tendencia regional de fortalecer la identidad nacional a través de la preservación patrimonial, un tema que también resuena en la diáspora dominicana, que sigue de cerca los reconocimientos a figuras intelectuales del país.
Frank Moya Pons, quien también fue secretario de Medio Ambiente entre 2000 y 2004, agradeció la distinción y se definió como un ‘obrero del conocimiento’. Reafirmó su compromiso con el esclarecimiento de la verdad histórica y el fortalecimiento de la democracia, un mensaje que cobra relevancia en el contexto político actual, donde la memoria histórica se vincula con la construcción de una ciudadanía crítica.
El acto concluyó con la imposición de medallas personalizadas a los miembros de la Academia, un gesto simbólico que refuerza la institucionalidad cultural del país y posiciona a la historia como un eje central del desarrollo nacional.











