El constituye uno de los temas fundamentales para el desarrollo de sistemas de pertinentes, competitivos y capaces de responder a los desafíos de una sociedad basada en el conocimiento.
Esta visión ha sido reafirmada por el sobre Tendencias de la publicado este año por la , el cual destaca que la gestión de la calidad es un componente estratégico de la gobernanza universitaria.
Paradójicamente el país contó con una iniciativa pionera en esta materia: la Asociación Dominicana para el Autoestudio y la , , una de las primeras de de América Latina y el Caribe, creada en 1987 por la ADRU.
Obtuvo su personería juridica mediante el Decreto 455 de 1990.
Su desaparición por falta de financiamiento impidió consolidar un modelo que hoy la considera esencial para el fortalecimiento de la calidad de las IES.
La elaborada por la fue referente en ALC y el IESALC financió su divulgació en la región..
, rectora de UNIBE, participó en su elaboracion.
La representó un esfuerzo innovador para promover la cultura de la autoevaluación, la y la de las instituciones de.
Su incorporación a la para el en la (RIACES) evidencia el reconocimiento internacional de una iniciativa adelantada para su época.
Sin embargo, la ausencia de un financiamiento estable y de una política pública que garantizara su sostenibilidad provocó su desaparición, dejando un vacío en el sistema dominicano de.
El citado confirma que la experiencia dominicana apuntaba en la dirección correcta.
El documento sostiene que la no debe limitarse al cumplimiento de requisitos normativos ni a procesos periódicos de evaluación, como, por ejemplo, la quinquenal que establece la , o de que es voluntaria.
Por el contrario, debe integrarse a la gestión institucional mediante procesos permanentes de , planificación estratégica, en evidencias y rendición de cuentas.
En este contexto, las desempeñan un papel fundamental al aportar credibilidad, objetividad y confianza pública.
La existencia de una entidad independiente como la habría contribuido a fortalecer la autonomía responsable de las , evitando que la evaluación de la calidad dependiera exclusivamente de los organismos gubernamentales. Varias IES del país hicieron todo el proceso de autoestudio bajo los estándares de la y recibieron a los evaluadores externos reclutados a través de la RIACES en los países de la región.
El director ejecutivo de la era , Ph.D, un académico muy consagrado al igual que su presidente el ing.
, ya fallecido.
La experiencia internacional demuestra que los sistemas más sólidos combinan tres elementos complementarios: un que establece políticas y regula el sistema, con autonomía académica y independientes que realizan procesos de evaluación y bajo estándares transparentes y reconocidos internacionalmente.
La también destaca que la expansión acelerada de la matrícula, la internacionalización, la y la incorporación de la exigen sistemas de cada vez más robustos.
La calidad ya no puede medirse únicamente por la infraestructura, los planes de estudio o el número de docentes con títulos avanzados.
Hoy resulta indispensable evaluar la pertinencia de la formación, la , la , el impacto social, la transformación digital, la ética en el uso de la y la de los egresados.
En este nuevo escenario, la ausencia de una limita la capacidad del sistema para generar confianza nacional e internacional.
Una institución de esta naturaleza facilita el reconocimiento internacional de títulos, fortalece la , promueve la cooperación entre y contribuye a que las instituciones adopten una auténtica cultura de , más allá del cumplimiento de exigencias regulatorias que la ley establece.
Para el sistema universitario dominicano, las conclusiones del de la invitan a reconsiderar la necesidad de fortalecer el aseguramiento externo de la calidad mediante mecanismos con independencia técnica, sostenibilidad financiera y reconocimiento internacional.
No se trata de sustituir las funciones regulatorias del , Ciencia y Tecnología, sino de complementarlas con una instancia especializada que actúe con , imparcialidad y transparencia, como ocurre en numerosos sistemas universitarios de reconocido prestigio como la de España.
La experiencia de la demuestra que el país poseía una visión adelantada en materia de.
Su desaparición probablemente retrasó la consolidación de una cultura de independiente y redujo las oportunidades de posicionar a las instituciones del país dentro de los estándares internacionales de.
Recuperar ese enfoque, adaptado a los desafíos del siglo XXI, permitiría fortalecer la gobernanza universitaria y elevar la competitividad del sistema nacional de.
En un contexto marcado por la , la innovación científica, la internacionalización y la creciente demanda de rendición de cuentas, la calidad debe entenderse como un proceso permanente y no como un evento ocasional.
La principal enseñanza del sobre Tendencias de la es que las que logran consolidar sistemas internos de , acompañados por independientes y técnicamente sólidas, son las que mejor responden a las necesidades del desarrollo nacional y a las exigencias del entorno global.
El país ya tuvo una experiencia pionera con la.
Retomar ese legado, aprendiendo de las razones que impidieron su continuidad y adecuándolo a las nuevas tendencias internacionales, podría convertirse en uno de los pasos más importantes para fortalecer la calidad, la credibilidad y la proyección internacional de la dominicana durante las próximas décadas.
Los comisionados por el tienen aquí un punto para reflexionar y contribuir a la de las IES.
Partir de la experiencia con una visión de futuro..











