Vamos hacia la recta final de este año 2026. Y como es lógico, la mira está puesta en los desafíos electorales pautados para el 2028. En el espíritu de los dominicanos, especialmente de los sectores políticos, esto crea un ambiente muy sensible y tempranero.
En consecuencia, se percibe claramente los preparativos de planes para esas elecciones. Unas primeras, que incluirán los alcaldes, directores y regidores, expresando intereses locales de los municipios.
Y luego las presidenciales. En nuestro historial, como en casi todos los esquemas latinoamericanos, se asume que quienes ganan las primeras son potenciales para quedarse con esta última.
Pero, obviamente, estamos ante un mercado electoral cambiante.












