SAN SALVADOR.- El médico Rafael Aguirre, candidato presidencial de El Salvador por el opositor Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN, izquierda), confía en que las elecciones generales de febrero de 2027 se desarrollen con apego a las leyes, pese a la ventaja política que mantiene el presidente Nayib Bukele.
Aguirre considera que los comicios serán observados por la comunidad internacional debido a la situación democrática del país y al proceso de reelección que impulsa Bukele.
“Son elecciones constitucionales, son elecciones legales”, afirmó el candidato durante una entrevista con EFE, al señalar que los ojos del mundo estarán puestos sobre El Salvador durante la contienda electoral.
Aguirre apuesta al movimiento social
El médico internista y dirigente sindical será uno de los candidatos opositores que competirán con Bukele, quien busca un tercer mandato después de que su partido, Nuevas Ideas (NI), promoviera una reforma constitucional para permitir la reelección presidencial.
Aguirre explicó que su candidatura nació del movimiento social y ciudadano, sectores que, según dijo, se han debilitado durante los últimos años.
El candidato señaló que el FMLN representa el vehículo político necesario para llevar las demandas sociales a las elecciones, debido a que la legislación salvadoreña exige competir bajo la bandera de un partido.
El FMLN gobernó El Salvador entre 2009 y 2019, primero bajo la administración del periodista Mauricio Funes y posteriormente con el excomandante guerrillero Salvador Sánchez Cerén.
Desde la llegada de Bukele al poder en 2019, el FMLN dejó de figurar entre las principales fuerzas políticas del país, luego de tres décadas de alternancia entre la izquierda y la derechista Alianza Republicana Nacionalista (Arena).
Oposición cuestiona ventaja de Bukele
Aguirre reconoce la elevada popularidad que mantiene Bukele, especialmente por su política de seguridad y la denominada “guerra” contra las pandillas.
Sin embargo, considera que las elecciones de 2027 no deben convertirse en un concurso de popularidad, sino en una oportunidad para presentar una alternativa política a los salvadoreños.
El dirigente sindical calificó la campaña como “una cuesta arriba” y sostuvo que su principal desafío no será únicamente competir contra un partido, sino enfrentar una amplia estructura de propaganda estatal.
Pese a las dificultades, Aguirre aseguró que existe un nivel de descontento mayor al que reflejan las encuestas y que su candidatura busca conectar con esos sectores.
Críticas al régimen de excepción
El candidato presidencial también cuestionó el régimen de excepción aplicado desde marzo de 2022 para combatir a las pandillas, aunque reconoció que la medida cuenta con respaldo de una parte importante de la población.
A su juicio, existe malestar entre personas afectadas por esa política y por decisiones que considera arbitrarias, además de la falta de diálogo en el país.
Aguirre sostuvo que el régimen de excepción fue una herramienta necesaria durante una etapa de violencia extrema, pero advirtió que debe tener límites y una duración determinada.
“No queremos volver al El Salvador de las pandillas, a los territorios controlados por criminales”, afirmó, al defender una política de seguridad que garantice el debido proceso.
El candidato del FMLN enfrenta además un proceso administrativo de despido en el Seguro Social, iniciado después de que denunciara problemas relacionados con la escasez de medicamentos en hospitales nacionales.










