degdedferadda ¿Vamos por el mismo camino en RD? Creado: 26.08.2026 | 08:00 Actualizado: 26.08.2026 | 08:00 Durante décadas Alemania fue observada como ejemplo de disciplina, organización, desarrollo industrial y estabilidad.
Hoy atraviesa transformaciones demográficas, económicas y sociales que merecen ser estudiadas, especialmente por países como República Dominicana.
El cambio alemán no comenzó ayer.
La inmigración laboral tiene décadas, pero un punto decisivo llegó con la crisis migratoria europea de 2015, cuando el gobierno de Angela Merkel permitió la entrada de cientos de miles de refugiados y solicitantes de asilo, principalmente procedentes de Siria, Afganistán, Irak y otros países.
Las cifras muestran la magnitud de la transformación.
Alemania cerró 2025 con unos 14.07 millones de extranjeros registrados.
Además, 21.8 millones de personas —26.3% de la población residente en hogares privados— tenían “historia de inmigración”, según la definición oficial alemana.
El componente musulmán también ha crecido.
La Oficina Federal de Migración y Refugiados estimó entre 5.3 y 5.6 millones de musulmanes en 2019, equivalentes aproximadamente al 6.4%-6.7% de la población.
Alemania enfrenta además dificultades económicas reales: después de años muy débiles, su PIB apenas creció 0.2% en 2025.
Sin embargo, sería incorrecto responsabilizar exclusivamente a los inmigrantes.
Las estadísticas oficiales señalan problemas industriales, caída de exportaciones, competencia internacional e inversión insuficiente.
¿Y qué debemos aprender nosotros? República Dominicana comparte una frontera terrestre con Haití y enfrenta una realidad migratoria completamente distinta, pero igualmente exige políticas claras.
La inmigración haitiana tiene una participación considerable en determinados segmentos laborales, fenómeno documentado desde hace años por la Encuesta Nacional de Inmigrantes de la ONE.
No debemos llamar “invasión” a todo inmigrante ni confundir al extranjero legal con quien permanece irregularmente.
Pero tampoco debemos convertir el temor a ser criticados en excusa para abandonar el control fronterizo.
Defender nuestra identidad no significa odiar al extranjero.
Significa hacer cumplir nuestras leyes, controlar rigurosamente la frontera, deportar conforme al debido proceso a quienes permanezcan ilegalmente, sancionar a quienes contraten trabajadores al margen de la legislación y evitar que sectores económicos terminen dependiendo estructuralmente de mano de obra irregular.
Alemania demuestra que las decisiones migratorias tienen consecuencias durante generaciones.
República Dominicana todavía está a tiempo de decidir qué política migratoria necesita.
Hagámoslo ahora, con firmeza, datos y sentido de nación, antes de que mañana tengamos que preguntarnos por qué dejamos crecer problemas que hoy todavía podemos controlar.
Lo más reciente Tomás Vidal Rodríguez El Nacional Orlando Gomez Alberto Quezada degdedferadda.









