La rechazó el recurso de , condenado a por la muerte del profesor universitario; el expediente atravesó casi nueve años, dos juicios y una larga batalla de apelaciones El de permaneció en el estacionamiento de la (UASD).
Él, en cambio, había desaparecido.
Era el.
El abogado y había impartido docencia y sus familiares comenzaron a preocuparse cuando transcurrieron las horas sin saber dónde estaba.
Al día apareció el.
Estaba en un arroyo de , , en.
Presentaba una herida de bala y había sido sujetado con cadenas, candados y bloques de concreto.
Lo que inicialmente había comenzado como la búsqueda de un profesor desaparecido se convirtió rápidamente en uno de los expedientes criminales y de corrupción más complejos de los últimos años en.
Casi nueve años después, el proceso contra llega a una instancia decisiva.
La Segunda Sala de la rechazó el recurso de casación presentado por Argenis Contreras González y dejó firme la condena de 20 años de prisión por la muerte de Ramírez, según informó este viernes el.
Contreras deberá cumplir la pena en el Rehabilitación Najayo Hombres, en San Cristóbal.
Pero entre aquella desaparición de octubre de 2017 y la decisión de la Suprema Corte hubo una historia de llamadas telefónicas, vehículos, pruebas balísticas, una salida hacia , años de litigios y hasta la anulación de una primera condena.
Una pieza terminaría teniendo en la reconstrucción presentada por la acusación.
Durante el , el coronel , encargado de analizar comunicaciones y ubicación de los involucrados, declaró que la registrada en el teléfono de Yuniol Ramírez el 11 de octubre de 2017 había sido realizada por Argenis Contreras.
El incorporó al proceso informes sobre , actividad telemática, pruebas informáticas y ubicación de.
También presentó evidencias relacionadas con una camioneta que vinculó con.
declaró ante el tribunal que había importado y vendido ese vehículo a Contreras.
Un perito policial aseguró que observó y un en el de la camioneta.
La tesis del Ministerio Público era que el había sido utilizado para.
En el lugar donde apareció Ramírez, los investigadores recogieron los , la y el empleados para sujetar el cuerpo.
Esos objetos terminaron años después presentados como evidencias ante el tribunal.
Otro reconstruyó la que produjo la muerte del catedrático y presentó su informe balístico durante el.
No todas las transitaron por los sin cuestionamientos.
La defensa de sostuvo durante el proceso que no existían pruebas directas contra su cliente y contradicciones entre algunos testigos y peritajes.
Finalmente, los tribunales a declararlo Yuniol Ramírez no era únicamente profesor de Derecho de la UASD.
Presidía la (Cona) y había denunciado supuestas irregularidades en la ( ).
Argenis Contreras trabajaba precisamente allí, como encargado del área de Pocos días después del crimen, la Policía y el presentaron una primera teoría según la cual el homicidio estaba relacionado con una presunta exigencia económica de Ramírez a funcionarios de la OMSA.
Aquella fue rechazada desde el principio por familiares del profesor y autoridades de la Las terminaron abriendo, además del expediente por el , una causa relacionada con actos de corrupción dentro de la institución estatal.
El había un caso mucho mayor.
El proceso terminó incluyendo al entonces director de la OMSA, , y a otros funcionarios y particulares, aunque el Ministerio Público no logró establecer una responsabilidad de Rivas en el asesinato.
Su procesamiento estuvo relacionado con los delitos de corrupción administrativa.
Mientras investigadores comenzaban a reconstruir las últimas horas de Yuniol, Argenis Contreras ya no estaba en.
Según el Ministerio Público, salió del país después del crimen y llegó a.
Allí inició otra batalla.
Contreras intentó permanecer en territorio estadounidense mediante un proceso migratorio, pero la Junta de Apelaciones de Inmigración de terminó rechazando su solicitud de asilo en diciembre de 2020.
El 2 de febrero de 2021, más de tres años después del asesinato, regresó a reportó entonces que llegó junto a otros 15 dominicanos deportados desde Estados Unidos y que las autoridades migratorias estadounidenses habían determinado que había ingresado a ese país con documentos alterados.
Desde el aeropuerto fue trasladado directamente a la.
El principal acusado finalmente estaba frente a la El primer gran desenlace llegó en Después de casi cinco años de procesos, el Segundo Tribunal Colegiado del declaró culpable a Contreras y lo condenó a 20 años de prisión por la muerte del profesor.
Parecía el final.
No lo fue.
La recurrió la sentencia y, en , la Corte de Apelación encontró problemas en la valoración de algunas de las pruebas.
Entre los puntos cuestionados figuraban la interpretación de los datos de las circunstancias en las que habría ocurrido el disparo y la forma en que el tribunal había establecido determinados hechos.
La anuló aquella condena y celebrar un nuevo juicio.
Contreras regresaba al banquillo.
El segundo comenzó en julio de Durante semanas a desfilar policías, peritos, exempleados de la y especialistas que habían trabajado con las evidencias electrónicas y balísticas.
El Ministerio Público pidió esta vez la pena máxima:.
El no concedió los Pero volvió exactamente al mismo punto que el Veinte años.
, el tribunal declaró nuevamente culpable a Argenis Contreras y le impuso otra vez 20 años de prisión.
La defensa apeló.
Y el expediente volvió a subir por la El 29 de diciembre de 2025, la Tercera Sala de la Cámara Penal de la Corte de Apelación del rechazó el recurso y mantuvo la condena.
Quedaba la casación.
Contreras llevó el caso ante la Segunda Sala de la Según la información suministrada este viernes por el Ministerio Público, la procuradora adjunta pidió a los jueces rechazar el recurso al considerar que las instancias anteriores habían valorado correctamente las pruebas utilizadas para determinar la responsabilidad penal de Contreras.
Los jueces Francisco Antonio Jerez Mena, Nancy I.
Salcedo Fernández, Fran Euclides Soto Sánchez y rechazaron la casación.
Con ello queda firme, según el , la sentencia de 20 años.
La resolución coloca un cierre en la a una historia judicial que comenzó con una escena desconcertante en la UASD: un profesor que había terminado de impartir clases, un vehículo que permanecía estacionado y un hombre que no aparecía.
Al día siguiente en un arroyo.
Después vendrían la investigación de la , la salida de hacia Estados Unidos, su retorno tres años después, una primera condena, su anulación, otro juicio, otra condena, dos apelaciones y finalmente la Suprema Corte.
La pena terminó donde comenzó en 2022: 20 años de prisión para por la muerte de Yuniol Ramírez.












