Turista búlgaro herido en los Cárpatos reaviva el debate sobre interacción con animales en rutas turísticas
Un turista búlgaro fue atacado por una osa en los Cárpatos Meridionales, Rumanía, después de detenerse a alimentarla. El incidente, ocurrido el 28 de mayo cerca de la presa de Vidraru, quedó registrado en un video viral que muestra cómo el animal rompe el parabrisas del coche, mientras las autoridades rumanas advierten que alimentar osos salvajes conlleva multas de hasta 5,000 euros.
El ataque ocurrió el pasado 28 de mayo en la ‘Carretera del Oso’, una ruta montañosa de los Cárpatos Meridionales (Rumanía) famosa por los avistamientos de osos. Georgi Bizhev, dirigente de fútbol de Veliko Tarnovo (Bulgaria), viajaba con acompañantes hacia Budapest para la final de la Liga de Campeones entre el PSG y el Arsenal, celebrada el sábado siguiente. Al detenerse para dar comida a una osa que apareció con su cría, el animal reaccionó violentamente.
Un video filmado desde otro vehículo se viralizó en redes sociales: en las imágenes, la osa acepta primero la comida lanzada desde la ventanilla de un auto con matrícula búlgara y luego se yergue ante el vehículo y se sube al capó. «Vi a la osa subida sobre la parte frontal del auto. Sin embargo, las ventanillas estaban cerradas y me sentí seguro», declaró Bizhev a la emisora búlgara Nova TV. Según su relato, la reacción agresiva pudo deberse a que los ocupantes del coche de atrás empezaron a tocar la bocina, encender las luces y gritar.
«La osa se irguió sobre sus patas traseras, rompió el parabrisas de mi coche como si fuera un periódico y lo hizo trizas», narró Bizhev, quien describió el ataque como repentino y muy violento. «Literalmente se abalanzó sobre mí. Después de que se rompió el cristal, intentó sacarme con sus garras», agregó. El conductor de otro automóvil hizo ruido y logró ahuyentar al animal, que probablemente protegía a su cría. Bizhev sufrió heridas en las manos, fue atendido en un hospital rumano y ahora se recupera en Bulgaria; admitió su error al detenerse y estimó que su recuperación total tomará entre tres y cuatro meses.
El caso reaviva el debate sobre la interacción con fauna salvaje en zonas turísticas. En Rumanía, alimentar osos está prohibido y se castiga con multas que pueden superar los 5,000 euros, pero Bizhev aseguró que «casi todas las tiendas y establecimientos (a lo largo de la ‘Carretera del Oso’) venden comida para osos. No hay ningún rumano que haya ido allí y no les haya dado de comer». Las autoridades rumanas han adoptado medidas para limitar los contactos entre osos y humanos, que con frecuencia terminan en heridas o incluso muertes.










