La obra «Mi padre y Las Mariposas» aporta una mirada íntima a la dictadura dominicana
El Dr. Franklin García Fermín publicó en Santo Domingo «Mi padre y Las Mariposas», un texto autobiográfico de 108 páginas que, desde la perspectiva de su niñez, ofrece una narración que mezcla historia, vida personal y heroísmo, y que invita a reflexionar sobre la era de Trujillo y el asesinato de las hermanas Mirabal.
El libro «Mi padre y Las Mariposas», del Dr. Franklin García Fermín, fue publicado por Xtrategix Multiservicio SRL en Santo Domingo en 2026. Se trata de un texto autobiográfico de 108 páginas en el que el autor, desde la perspectiva de su niñez, ofrece una narración que mezcla magistralmente historia, vida personal y heroísmo. Esta obra trasciende lo anecdótico y lo histórico para convertirse en un texto didáctico que invita al lector a reflexionar sobre la era de Trujillo y el episodio memorable del asesinato de las hermanas Mirabal.
En sus páginas, García Fermín describe la situación que vivía la nación dominicana en los albores de la dictadura: «El poder no residía en las instituciones. Las instituciones residían en el poder. El Congreso aprobaba sin deliberar. Los tribunales fallaban sin contradecir. La radio transmitía sin matices» (p. 23). En el segundo capítulo, «La decisión del tirano», recrea la decadencia del régimen con un lenguaje literario: «En el otoño de 1960, la dictadura no estaba en su apogeo. Estaba herida, y los tiranos heridos suelen ser más peligrosos que los invencibles…» (p. 33).
El autor sostiene que «el 25 de noviembre de 1960 no fue un accidente trágico en una carretera oscura. Fue una ejecución política cuidadosamente encubierta bajo la torpeza fingida de un accidente automovilístico…», refiriéndose al asesinato de Patria, Minerva y María Teresa Mirabal, suceso que selló el agotamiento moral de la dictadura.
García Fermín relata que su padre, Marco Tulio García Paulino, ingresó al Ministerio Público en 1946 tras graduarse de abogado en la Universidad de Santo Domingo ese mismo año. Según el testimonio, aquella decisión no respondía a una adhesión ideológica, sino a la necesidad de sobrevivir en un sistema donde la negativa podía interpretarse como deslealtad: «En la República Dominicana de 1946, el margen entre prudencia y riesgo era estrecho» (p. 60). Catorce años después, ese mismo funcionario —formado en la universidad primada e hijo de un general que apostó por la educación como escudo— sería llamado a levantar los cuerpos de tres mujeres cuyo asesinato revelaba el colapso moral del régimen. Para el autor, el ingreso de su padre al Ministerio Público no fue un simple inicio profesional, sino el punto de partida de una carrera que lo colocaría frente a uno de los episodios más dolorosos de nuestra historia. Sin duda, en las páginas de «Mi padre y Las Mariposas», la bibliografía dominicana encuentra un valioso aporte al acervo histórico.











