El TC reafirma el derecho al deporte mientras el país busca soluciones de fondo a la inseguridad
Con una Selección Nacional rumbo al mundial y presencia dominicana en la NBA y Europa, el baloncesto vive un auge histórico. Expertos y el propio Tribunal Constitucional ven en el deporte una herramienta clave para prevenir la delincuencia. El debate está abierto.
El baloncesto dominicano atraviesa actualmente uno de sus mejores momentos. Contamos con una Selección Nacional jugando con el corazón con miras al mundial, la emoción de ver a equipos como los Knicks, Spurs y Timberwolves con ADN dominicano en los playoffs de la NBA, el fortalecimiento de la LNB y la destacada actuación de atletas dominicanos como Andrés Feliz y Jean Montero en ligas europeas. Esta realidad nos obliga a retomar el debate sobre cómo el deporte, en todas sus disciplinas, constituye una poderosa herramienta de transformación social y de impacto preventivo frente a la delincuencia.
Uno de los principales desafíos sociales de la República Dominicana es la delincuencia y la inseguridad ciudadana. A medida que aumentan los niveles de violencia y criminalidad en el país, es necesario traer al debate soluciones que aborden el problema desde la raíz y no respondan a medidas reactivas y populistas que eventualmente no garantizan resultados perdurables en el tiempo. La Constitución dominicana reconoce el derecho al deporte. En el artículo 65 establece que toda persona tiene derecho a la educación física, al deporte y la recreación, y que es responsabilidad del Estado promover, incentivar y apoyar estas actividades como parte de las políticas públicas de educación y salud.
En una reciente decisión, el Tribunal Constitucional reafirmó esta visión en la Sentencia TC/0069/25 al indicar que «El derecho al deporte es esencial para el desarrollo de la cultura y la educación, contribuyendo al bienestar físico, psíquico y social del ciudadano», resaltando nueva vez el rol formativo del deporte y su impacto directo en la sociedad. Por otro lado, el Estado no puede obviar la responsabilidad de abordar la prevención del delito mediante estrategias novedosas que eviten que los ciudadanos, especialmente los jóvenes, se vean involucrados en actividades delictivas. La concentración de desventajas como la marginación, pobreza, falta de oportunidades y la violencia, sobre todo en los sectores vulnerables, son elementos que empujan a muchos jóvenes hacia conductas antisociales.
Por eso, hemos sido abanderados de que buenas políticas públicas orientadas hacia el deporte presentan una alternativa efectiva para la prevención del delito. Dentro de los beneficios del baloncesto es importante resaltar que no solo tiene efectos positivos para la salud y el cuerpo, sino que también fortalece la salud mental ya que mejora la estimulación cerebral, la función cognitiva, promueve la toma de decisiones rápidas, la memoria, la atención y el pensamiento estratégico. Estos beneficios lo convierten en un instrumento para el desarrollo de disciplina, liderazgo, trabajo en equipo y resiliencia, valores esenciales para el éxito de cualquier persona. En sectores donde el crimen representa un camino rápido hacia el «éxito», el baloncesto ofrece una opción divertida y legítima. A través de programas bien diseñados, los jóvenes pueden encontrar el apoyo y reconocimiento que necesitan. El deporte del aro y el balón también ayuda a crear referentes y modelos a seguir, tanto dentro como fuera de la cancha, oportunidades educativas y laborales y un camino hacia la inclusión social. Según estudios locales, un 63% de los jóvenes de nuestro país nunca han participado en un programa deportivo. Este dato representa tanto una preocupación como una oportunidad de intervención.











