El conflicto por el diésel escala y pone a prueba la estrategia de control social
Una protesta de campesinos en Beni, Bolivia, derivó en enfrentamientos con la policía este jueves, marcando la primera transgresión al estado de excepción vigente desde junio. El detonante: el alza del precio del diésel, que duplicó su costo y evidencia la crisis de abastecimiento de combustibles.
Los manifestantes bloquearon un puente en Marbán, a 480 kilómetros de La Paz, en rechazo a un decreto que duplicó el precio del diésel hasta unos 1,5 dólares. La policía antimotines respondió con gases lacrimógenos, mientras los campesinos se defendían a pedradas.
Tras cuatro horas de enfrentamientos, los agentes, con respaldo militar pasivo, lograron liberar la vía. El coronel Luis Ortiz, comandante militar de la región, confirmó la consolidación del contingente y el paso de vehículos. No hubo informe oficial de detenidos ni lesionados; los manifestantes reportaron cinco heridos, según Aydée Hilera, dirigente de productores arroceros.
La protesta, iniciada el miércoles, desafía el estado de excepción decretado en junio para contener 53 días de manifestaciones por la crisis económica. El gobierno eliminó en diciembre los subsidios a los combustibles para asegurar el suministro, pero la escasez persiste y atribuye el problema al contrabando hacia países vecinos.
El alza del diésel, esencial para las labores agrícolas, refleja las tensiones sociales y económicas que Bolivia arrastra y que ahora se expresan en las calles, poniendo a prueba la capacidad del gobierno para mantener el orden y garantizar el abastecimiento.










