
Polarización, inseguridad y memoria del golpe marcan el duelo electoral brasileño
A pocos días del balotaje del domingo, Brasil asiste a una contienda reñida entre el presidente Luiz Inácio Lula da Silva y el senador Flávio Bolsonaro, en un clima de alta polarización y temores por la democracia.
En el barrio de Laranjeiras, en Río de Janeiro, partidarios de Lula se concentran en la plaza São Salvador para respaldar al mandatario. Michely Ribeiro, coordinadora de una ONG de 39 años, dijo a la que ‘la gran esperanza es reelegir al presidente Lula’ y alertó sobre ‘una amenaza para los derechos humanos’ si avanza la extrema derecha.
El bolsonarismo domina en la ‘Cidade Maravilhosa’, donde Flávio Bolsonaro, senador oriundo del estado, ganó en primera vuelta, igual que su padre Jair Bolsonaro en 2018 y 2022. La profesora Cristina Vermelho, de 63 años, calificó la elección como ‘una incógnita’ y ‘tal vez la más reñida de los últimos años’, mientras el arquitecto Daniel Gomes, de 45, afirmó que ‘la democracia está en juego’ por el historial del padre del candidato, quien ‘ya intentó un golpe de Estado’.
Jair Bolsonaro cumple arresto domiciliario y una condena de 27 años por un intento de golpe contra Lula tras las elecciones de 2022. Su hijo denuncia persecución política, se presenta como ‘más moderado’ y promete combatir la inseguridad y la dificultad de llegar a fin de mes.
La izquierda se movilizó en multitud para convencer a los votantes, mientras la derecha se concentró en actos con Flávio Bolsonaro. Miles de personas abarrotaron el sábado parte del paseo marítimo de Barra de Tijuca, donde el candidato visitó la casa de su padre antes de mudarse a Brasilia. ‘Soy electora de Jair Bolsonaro y creo en la transformación del país’, dijo la profesora Ilma Gomes de Souza, de 53 años, para quien ‘en la educación, la salud, la seguridad, el carioca ya no vive en paz’.











