El bloque de 11 países busca mayor representación para el Sur global
En su cumbre en Nueva Delhi, los líderes del BRICS expresaron preocupación por la crisis en Oriente Medio y rechazaron las sanciones unilaterales, en un contexto de guerras en Ucrania y tensiones entre potencias.
La cumbre del BRICS en Nueva Delhi concluyó con una declaración conjunta que rechaza las sanciones unilaterales no autorizadas por el Consejo de Seguridad de la ONU y expresa preocupación por los ‘ataques deliberados’ contra infraestructura civil e instalaciones nucleares pacíficas, en una aparente crítica a Estados Unidos e Israel.
El bloque, fundado en 2006 por Brasil, Rusia, India y China, y ampliado a 11 miembros, representa aproximadamente la mitad de la población mundial y una parte significativa de la producción económica global. Ha pedido mayor representación de los países en desarrollo en instituciones globales y promueve alternativas a las instituciones financieras dominadas por Occidente.
Las guerras en Ucrania y Oriente Medio, junto con las tensiones entre Estados Unidos y China, ponen a prueba la capacidad del BRICS para encontrar puntos en común entre países con intereses geopolíticos contrapuestos. Rusia, miembro fundador, enfrenta sanciones occidentales desde su invasión a Ucrania en 2022.
El primer ministro indio, Narendra Modi, anfitrión de la cumbre, insistió en que ‘el BRICS no está en contra de nadie’, buscando disipar preocupaciones sobre un contrapeso a Occidente. En la reunión participan los presidentes Vladímir Putin (Rusia), Xi Jinping (China), Masoud Pezeshkian (Irán) y líderes de los otros ocho miembros.










