Colaboración musical y participación de deportistas de ascendencia haitiana desatan ola de insultos y señalamientos
La colaboración entre el artista dominicano Bulin 47 y el urbano haitiano Afriken ha generado una controversia incompresible e innecesaria, según un análisis crítico. El conflicto, para los extremistas dominicanos, radica en que el acompañante del artista criollo es haitiano, situación similar a la vivida con deportistas dominicanos negros y de ascendencia haitiana en los pasados Juegos Centroamericanos y del Caribe.
En ambos casos, los insultos han llegado a lo impublicable. Entre los ‘ofendidos’ por la colaboración artística y la representación nacional a cargo de deportistas negros, están figuras de primer orden en la opinión pública e ‘influencers’ que, según el autor, destilan veneno y siembran odio sin importarles las laceraciones emocionales perpetuas y la ruptura de la confianza en sus comunidades, entre sus pares y hasta en el país al que pertenecen y representan.
El texto expresa vergüenza al ver entre los promotores de esta práctica a comunicadores, periodistas y abogados que durante su protagonismo en la marcha verde ‘nos vendieron otra cosa’ y hoy muestran su real condición de lobos. Se cuestiona cómo una colaboración musical se relaciona con el tema migratorio y cómo los promotores de odio lo vinculan con la música de manera malsana. Un ‘comunicador’ llegó al extremo de afirmar que este trabajo entre Bulin y Afriken tiene propósitos subyacentes y que pone en riesgo la nacionalidad. El protagonista de estos juicios sin sentido trabaja en varios medios y, a pesar de sus argumentos baladíes y aventureros, mucha gente le cree.
El tema musical en cuestión se enmarca en los contenidos insulsos propios de esta época y de los involucrados, no llama a nada más que al entretenimiento, pero los que se dicen no racistas le cargan el dado a toda una comunidad tomando como punta de lanza una colaboración musical. El autor plantea: ‘¿Es legítimo el reclamo de regular la presencia extranjera en el país? Claro, ¿es razonable que solo se pretenda regular la haitiana? No. Es ahí donde empieza la práctica racista, nociva y abusiva’. Se argumenta que la bandera nacional fue representada por dominicanos de origen italiano, estadounidense, asiáticos, entre otros, y esos no son menos dominicanos por tener otros orígenes u otras nacionalidades, pues en todos los casos el deseo de representar el símbolo tricolor fue voluntario y digno.
Para estos sujetos no se trata solo de un asunto migratorio, se trata de un asunto racial, deshumanizado y de rechazo irracional de otros. No se trata de que tengas regularización, se trata de denigrarlos de la manera más humillante y no entienden el odio que siembran cada día en sus hijos y que en el futuro podría tener consecuencias. Los dominicanos en Estados Unidos ven con espanto las abusivas redadas del ICE en cualquier lugar, a cualquier hora y en cualquier circunstancia, siendo testigos de cómo estos agentes persiguen y arrastran de forma humillante a personas que no están delinquiendo, que van a sus trabajos o en transportes hacia él, los arrestan frente a sus familias y queda la incertidumbre respecto a qué sucederá con quienes se quedan en USA sin alguien que los sustente. Esa realidad triste y dolorosa se practica en la República Dominicana, según el texto, con atropellos que aprovechan lo…









