Sentencia para el asistente personal
Un tribunal federal de Los Ángeles dictó este miércoles una condena de tres años y cinco meses de prisión contra Kenneth Iwamasa, quien fuera colaborador cercano de Matthew Perry, tras hallarlo responsable de suministrar las inyecciones de ketamina que provocaron el fallecimiento del actor. La jueza añadió además dos años de libertad vigilada y el pago de una multa por 10,000 dólares al fisco estadounidense.
Iwamasa había reconocido su culpabilidad en agosto del año anterior, poco después de su detención. Según el expediente fiscal, el acusado administró la sustancia al intérprete de «Friends» en repetidas ocasiones durante sus últimas semanas de vida, sin poseer formación médica alguna, y llegó a inyectarlo múltiples veces el mismo día en que se produjo el deceso. La fiscalía enfatizó que el asistente actuó sin ningún tipo de supervisión profesional, lo que agravó considerablemente su responsabilidad penal.
La cadena de responsabilidades
Las pesquisas revelaron que el doctor Salvador Plasencia, uno de los cinco implicados en la causa, instruyó personalmente a Iwamasa sobre cómo aplicar la droga y le entregó viales sin el equipamiento de seguridad necesario. Según documentos judiciales, el médico le indicó al asistente que administrara la ketamina directamente al actor, dejándole frascos para que se la autoinyectara en condiciones absolutamente inapropiadas.
Con esta resolución judicial, el sistema californiano cierra definitivamente un expediente que también involucró a Jasveen Sangha, señalada como la principal distribuidora de ketamina en la zona —conocida en el bajo mundo como la «Reina de la Ketamina»—, así como a los doctores Mark Chávez y al intermediario Erik Fleming, quien coordinó el traslado del estupefaciente hasta el domicilio de la celebridad. La sentencia marca el epílogo de un caso que conmocionó a Hollywood y puso el foco sobre los peligros del uso indebido de anestésicos con fines recreativos.









