Escalada del conflicto en Medio Oriente
El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, declaró que la ofensiva militar contra Irán y el Líbano no se detendrá, luego del impacto de misiles registrado en la ciudad de Arad. «Estamos decididos a seguir atacando a nuestros enemigos en todos los frentes», advirtió el mandatario en un comunicado difundido por su Oficina.
Netanyahu describió la jornada como «una noche muy difícil en la campaña por nuestro futuro», y confirmó que sostuvo conversaciones con el alcalde de la localidad afectada. La guerra, que inició el pasado 28 de febrero con el respaldo de Estados Unidos, se intensificó días después con la incorporación de Hizbulá desde territorio libanés.
Balance de víctimas y daños materiales
El centro médico Soroka, ubicado en Beersheva, recibió a 68 personas heridas tras el impacto. De acuerdo con el parte oficial, 10 pacientes se encuentran en estado grave, 11 presentan heridas moderadas y el resto sufrió lesiones leves.
El servicio de emergencias Magen David Adom informó que se trasladaron 90 unidades de sangre y componentes sanguíneos al hospital para atender la emergencia. Los equipos de bomberos reportaron que el proyectil cayó en pleno centro urbano, provocando daños en tres edificaciones y un incendio en el cuarto piso de una de ellas.
Las autoridades mantienen activas las labores de búsqueda de personas que podrían encontrarse desaparecidas o atrapadas entre los escombros.
Contexto regional del ataque
Este impacto fue precedido por la caída de otro misil en la ciudad de Dimona, situada a unos 50 kilómetros de Arad, donde se localiza el Centro de Investigación Nuclear del Néguev. La instalación atómica se encuentra a solo 30 kilómetros del segundo punto de impacto.
Ambos episodios ocurrieron horas después de una ofensiva conjunta estadounidense-israelí contra el complejo de enriquecimiento de uranio de Natanz, en Irán. La Organización de Energía Atómica de Irán (OEAI) aseguró que no se ha detectado fuga de material radiactivo hasta el momento.











