República Dominicana frente a su desafío hídrico más urgente
Un país rico en ríos pero amenazado por la escasez
La República Dominicana cuenta con un inventario de 97 ríos principales y una densa red hidrográfica que incluye más de 556 afluentes secundarios, muchos de ellos originados en la Cordillera Central. Sus cinco cursos más importantes son el Yaque del Norte, el Yuna, el Yaque del Sur, el Ozama y el Artibonito.
El río Yuna es el más caudaloso del país y recorre toda la zona oriental del fértil Valle del Cibao, considerada una de las áreas más húmedas del territorio nacional. Existen 30 grandes cuencas, 17 costeras y 18 subcuencas, según documenta el Plan Hidrológico Nacional del INDRHI.
Sin embargo, la abundancia relativa contrasta con una realidad alarmante. El crecimiento demográfico, la deforestación, la contaminación de los cuerpos de agua y las sequías recurrentes producto del cambio climático están generando enfermedades y privaciones entre las comunidades más pobres que residen en las riberas.
La agricultura se perfila como la gran consumidora y a la vez la gran desperdiciadora del recurso. Sistemas de riego ineficientes y prácticas insostenibles agravan un panorama que ya registra ejemplos preocupantes en otras latitudes, como el agotamiento del Sistema Cantareira en Sao Paulo o la severa escasez que afecta a diversas regiones de Estados Unidos tras décadas de extracción desmedida.










