Conflicto sindical en Montevideo pone en jaque la economía uruguaya y la imagen del país
La Terminal Cuenca del Plata del Puerto de Montevideo suma 33 días de paros por conflictos sindicales en lo que va del año, con pérdidas estimadas en «decenas de millones de dólares», según el presidente de la Confederación de Cámaras Empresariales, Leonardo Loureiro. Este martes, los empresarios se reunieron con el presidente de Uruguay, Yamandú Orsi, para alertar sobre el impacto negativo en todos los sectores.
El conflicto laboral en el Puerto de Montevideo, operado en un 80 % por el grupo belga Katoen Natie y en un 20 % por la Administración Nacional de Puertos, ha generado 33 días de paros en lo que va de año. Leonardo Loureiro, presidente de la Confederación de Cámaras Empresariales, calificó la situación como crítica y estimó pérdidas de «decenas de millones de dólares», afectando «a todos los sectores de la actividad económica».
Durante una reunión con el presidente Yamandú Orsi, los representantes empresariales expresaron su preocupación por la conflictividad laboral y el alto costo que paga el país. Loureiro ilustró el problema: «cuando un contenedor no sale del puerto, además de que se puede perder una venta, se puede tener que cambiar el negocio», como sucede al tener que cambiar los envíos de carne en modelo frío por carne congelada, lo que «es un negocio distinto» y genera pérdidas.
La Cámara de Industrias del Uruguay también instó al Poder Ejecutivo a tomar medidas inmediatas ante la «delicada situación operativa» del puerto, señalando que el crecimiento social y económico depende de una terminal eficiente. El Gobierno de Uruguay no descarta decretar la esencialidad en el Puerto de Montevideo, pero por ahora aguarda que las negociaciones entre las partes lleguen a un acuerdo.
Loureiro advirtió que también está en juego la imagen del país y, respecto a la posible intervención gubernamental, afirmó: «El instrumento lo tienen y si lo tienen que usar creo que lo van a usar». La crisis portuaria se convierte así en un punto crítico para la economía uruguaya y un llamado de atención sobre la importancia de la paz laboral en el comercio internacional.











