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Politica

De novios y bodas

En mi familia celebramos un acontecimiento feliz: la boda de un hijo.

Una ocasión especial que nos hace volver la vista atrás y mirar hacia delante, a los tiempos que pasaron y a los que están por llegar.

Entre preparativos , ajetreos y nervios de última hora a mí me ha dado por pensar, como siempre, en las palabras.

Empecemos por los novios.

El novio y la novia del español tienen su origen en el latín novius , de novus ´nuevo´.

Ya los novios no se casan tan nuevos, pero sigue valiéndonos la palabra.

Además, por si no se habían fijado, se aplica tanto a las personas que van a casarse como a los recién casados.

Llegamos a la ceremonia.

El Diccionario de la lengua española define ceremonia como la ´acción o acto exterior arreglado , por ley, estatuto o costumbre, para dar culto a las cosas divinas, o reverencia y honor a las profanas´.

Como en nuestro caso es una ceremonia civil, nos acogemos a dar reverencia y honor a algo tan profano y tan hermoso como el amor.

Se ha celebrado la boda o se han celebrado las bodas ; de ambas formas podemos decirlo aunque se trate de una sola ceremonia , porque la palabra boda se usa también en plural con el mismo significado.

Y tiene sentido.

La palabra boda nace de la palabra latina vota , plural de votum , que significa en esta lengua ´voto, promesa´.

Esas promesas siguen siendo lo más trascendente de unas bodas.

Con la evolución de su uso nuestra boda no solo se refiere a la ceremonia , sino que abarca también la fiesta con la que esta se celebra.

Entre las más famosas están las bodas de Caná; aunque yo siempre he preferido las bodas de Camacho, que tan bien nos retrató Cervantes en el Quijote.

No podían faltar los sinónimos: nupcias, casamiento, enlace, esponsales o desposorio , y si quieren matices coloquiales un poco despectivos acudan a casorio o bodorrio.

Pasemos al convite.

Ahora se le llama la recepción o el banquete.

Para mí de toda la vida de Dios ha sido el convite ; una palabra que el español ha tomado del catalán convit, derivado del latín medieval convitare, de donde también surge nuestro convidar.

En el convite nos espera la familia y empezamos a darnos cuenta de que, con la boda , algunos de sus miembros han cambiado de nombre.

Los novios tienen suegros y suegras, cuñados y cuñadas, incluso concuñados y concuñadas.

Los padres de los novios consuegro y consuegra.

Y, por supuesto, por encima de todo, tienen nuera o yerno.

Detengámonos por un momento en estas dos palabras y en sus definiciones.

En el Diccionario de la lengua española hasta 1992 la nuera se definía como la ´ mujer del hijo de una persona´ y el yerno como el ´marido de la hija de una persona´.

Si consultan el mismo diccionario en su edición más reciente encontrarán que algo muy importante ha cambiado: la nuera es el ´ cónyuge femenino del hijo o de la hija de una persona´ y el yerno , el ´cónyuge masculino de la hija o del hijo de una persona´.

Algunas cosas nunca cambian, como la alegría de celebrar unas bodas ; en otras hemos cambiado, para bien, y los diccionarios han cambiado con nosotros.

María José Rincón González, filóloga y lexicógrafa.

Apasionada de las palabras, también desde la letra Zeta de la Academia Dominicana de la Lengua..

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