En Palacio, al parecer, los decretos padecen de insomnio.
Últimamente, nombramientos y destituciones salen entre la medianoche y la madrugada, cuando el país entero duerme.
Nadie discute la facultad presidencial de mover sus fichas a cualquier hora.
Pero cuesta entender tanta afición por la nocturnidad.
¿Qué ocurriría si un decreto esperara hasta las 8:00 de la mañana? ¿Perdería vigencia? ¿Escaparía el destituido? En política, las formas también comunican.
Anunciar decisiones importantes mientras el país duerme alimenta rumores y suspicacias.
Quizás en Palacio descubrieron algo que ignorábamos: que después de medianoche los decretos salen mejor.
¿Será que la madrugada pregunta menos? Periódico líder de República Dominicana centrado en las noticias generales y el periodismo innovador..











