El General Andrews, inaugurado en 1944, fue epicentro de aerolíneas como Pan Am, Delta y KLM
El Aeropuerto General Andrews, primera terminal aérea internacional de República Dominicana, operó entre 1944 y 1959 en el corazón de Santo Domingo. Su historia refleja la evolución de la aviación comercial en y el impacto de la expansión urbana.
El Paseo de los Aviadores, una corta vía de Santo Domingo, fue trazado sobre la antigua pista de aterrizaje del Aeropuerto General Andrews, según relata la historia urbana de la capital. Pocos transeúntes imaginan que esta calle oculta el origen de la aviación comercial dominicana.
Inaugurado el 22 de febrero de 1944, el Aeropuerto General Andrews transformó por completo el panorama urbano de Santo Domingo, al ser la primera terminal aérea internacional del país. Ocupaba una extensa zona céntrica comprendida entre las avenidas San Martín, Leopoldo Navarro, México y la actual avenida Abraham Lincoln. La entonces imponente terminal aérea destacaba en una capital dominicana en pleno crecimiento que todavía lucía mayormente despejada.
El aeropuerto General Andrews ostentó el orgullo de poseer las primeras pistas pavimentadas del país en un elegante diseño cruzado. La pista principal medía unos 7,200 pies de largo y atravesaba lo que hoy conocemos como el Centro Olímpico Juan Pablo Duarte. Una de las pistas secundarias cruzaba justo por el actual sector de Miraflores y las inmediaciones de lo que es hoy la plaza comercial Sambil. En la intersección de la avenida John F. Kennedy con Paseo de los Aviadores despegaban los legendarios aparatos de la época.
En sus activas rampas de abordaje resultaba muy habitual contemplar imponentes aviones de hélice como los inolvidables Douglas DC-3. Ilustres aerolíneas internacionales como Pan Am, Delta, KLM y la naciente Dominicana de Aviación operaban diariamente desde esa icónica terminal. Las fotografías panorámicas de la época muestran un paisaje rodeado de hermosos potreros, fincas y escasísimas viviendas particulares. Hacia el norte de la pista se podían divisar claramente las lejanas montañas de Yamasá sin ningún edificio que obstaculizara la hermosa vista.
Sin embargo, la imparable expansión de la ciudad y el peligro latente provocaron su clausura definitiva el 10 de noviembre de 1959, tras un lamentable accidente aéreo con la caída de un avión carguero. El avión se precipitó al norte de la hoy avenida Pedro Henríquez Ureña en el patio de la residencia de Marina Trujillo, hermana del dictador, entre la avenida Tiradentes, hoy Máximo Gómez, y la Abraham Lincoln. Las operaciones se trasladaron hacia la nueva terminal de la zona de Punta Caucedo. Hoy en día, la calle Paseo de los Aviadores rinde un valioso tributo a aquellos valientes pioneros de nuestra aviación nacional.









