El caso expone el costo humano de la política de deportaciones masivas en Estados Unidos
La familia de Renee Good demandó al gobierno de Estados Unidos y a los arquitectos de la ofensiva migratoria de Donald Trump, en un caso que pone a prueba los límites de la fuerza federal y la rendición de cuentas.
La demanda, presentada el jueves, acusa al gobierno y al agente de ICE Jonathan Ross de uso de la fuerza injustificado y excesivo en la muerte de Renee Good, ocurrida el 7 de enero en Minneapolis. El tiroteo, captado en video, fue ‘el producto predecible e intencional’ de la ofensiva ‘Metro Surge’ contra somalíes y otros inmigrantes, según el litigio.
Becca Good, pareja de la víctima, y Brent Ganger, su hermano, anunciaron las demandas en una conferencia de prensa. ‘Estoy aquí hoy porque el pasado enero el mundo entero tuvo que ver cómo nuestro universo entero se vino abajo’, dijo Becca. Ganger agregó: ‘Lo que le pasó a Rene fue completamente sin sentido. Y el hecho de que no haya habido rendición de cuentas es completamente alucinante’.
El asesinato de Good, una madre de 37 años, y el de Alex Pretti semanas después, desataron indignación nacional y llamados a frenar la campaña de detenciones y deportaciones. Al menos 10 personas han muerto en enfrentamientos con agentes de inmigración durante el segundo mandato de Trump. La ofensiva ha provocado una oleada de demandas de pastores, estados y ciudades.
Las demandas van contra el gobierno y contra Ross y funcionarios como Stephen Miller, Kristi Noem y Tom Homan. Solicitan indemnización por muerte por negligencia, conspiración y otras infracciones. ‘Nuestro gobierno se ha convertido en una amenaza grave y mortal para sus propios ciudadanos’, afirmó el abogado Antonio Romanucci. El Departamento de Justicia no respondió a una solicitud de comentarios.









