El esloveno toma el mando absoluto en Los Ángeles en medio de una venta histórica de la franquicia
Luka Doncic ya no comparte jerarquía con LeBron James. En el día de medios previo a la nueva temporada de la NBA, el esloveno dejó claro que su meta es el campeonato y que no concibe otra cosa en unos Lakers que afrontan una reconstrucción deportiva e institucional sin precedentes.
«Realísticamente, diría que el campeonato. Si ese no es tu objetivo, no sé qué estás haciendo aquí. Me gustaría que todos viniéramos para aprender algo nuevo cada día. A nivel individual, obviamente, me gustaría ganar el MVP algún día, pero eso no llegará si no somos buenos como equipo», declaró Doncic este lunes. El esloveno afronta su segunda temporada completa en Los Ángeles, la primera como líder absoluto tras la salida de LeBron James, quien firmó con los Philadelphia 76ers después de ocho campañas y un anillo con los Lakers.
Doncic se mostró honrado por asumir el rol de estrella: «No diría que es distinto. Sin duda ha habido grandes nombres, pero es un nuevo desafío. Me gusta. No digo que sea distinto, pero me siento honrado». Añadió que «he estado en esta posición muchas veces en mi carrera, no es algo nuevo. Estoy listo para afrontarlo». También destacó su estado: «Me siento bien, descansé y, a nivel mental, me siento genial».
El verano fue de cambios profundos en la franquicia. Mark Walter, que había adquirido el control un año antes, acordó la venta de los Lakers a un grupo encabezado por el exconsejero delegado de Disney Bob Iger y el empresario Joshua Kushner, en una operación valorada en 12.500 millones de dólares y pendiente de la aprobación de la NBA. En lo deportivo, los Lakers retuvieron a Austin Reaves con un contrato de cuatro años y 185 millones de dólares, y adquirieron al pívot Walker Kessler desde los Utah Jazz a cambio de dos primeras rondas sin protección y dos intercambios de elecciones, antes de darle un acuerdo de cuatro años y 130 millones. También llegaron Quentin Grimes, Collin Sexton y Sandro Mamukelashvili.
Con Reaves como principal socio exterior y Kessler como referencia interior, Doncic lidera un proyecto diseñado para rodearlo de tiradores, manejadores y jugadores versátiles. La era post-LeBron comienza con el esloveno como rostro indiscutible de una franquicia que busca recuperar protagonismo en el Oeste y cuyo impacto trasciende las canchas, en una temporada que marcará el futuro de la NBA.










