México evalúa con prudencia el impacto de las medidas comerciales
El titular de Economía de México, Marcelo Ebrard, hizo un llamado enérgico a la mesura y la cabeza fría tras conocerse que el presidente Donald Trump impondría una nueva ronda de gravámenes sobre productos importados. El anuncio se produjo casi de forma simultánea a un fallo de la Suprema Corte estadounidense que invalidó aranceles previos sustentados en poderes de emergencia.
Ebrard confirmó que viajará a Washington en los próximos días para reunirse con sus contrapartes del gobierno norteamericano. “Debemos actuar con serenidad para entender el alcance real de estas disposiciones”, señaló el funcionario, quien subrayó que aún falta precisar los detalles técnicos de las tarifas sustitutivas que la Casa Blanca pretende instrumentar.
El secretario recordó que el 85 por ciento de las exportaciones mexicanas hacia Estados Unidos no paga arancel. Explicó que los gravámenes sobre sectores como automóviles, acero y aluminio obedecen a fundamentos jurídicos distintos a los aranceles recíprocos que están en el centro de la discusión actual entre ambas naciones.
En paralelo, el gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum impulsa una estrategia de fortalecimiento del aparato productivo nacional. Para Ebrard, resulta esencial fabricar insumos estratégicos localmente ante el clima de tensiones geopolíticas y los constantes vaivenes en la política comercial estadounidense que afectan las cadenas de suministro regionales.
La visita del secretario a la capital norteamericana buscará determinar si las condiciones para México se mantienen estables o sufren modificaciones significativas. La prudencia, insistió, será la guía durante este proceso de negociación que definirá el rumbo de la relación bilateral en los próximos meses.












