Con la gracia, la picardía y la originalidad que lo hizo inmortal, Juan Antonio Alix , El Cantor del Yaque , plasmó en una de sus décimas un interesante y novedoso retrato de Juana Núñez , el antiguo puesto cantonal que hoy es Salcedo.
No hizo referencia a calles ni a números.
Habló de almas.
De un pueblo cibaeño , devoto y trabajador, que cargaba un contrasentido en el pecho: florecía entre café y cacao , se enaltecía con esfuerzo propio, pero su té no tenía casa digna.
Alix , el inmenso poeta popular , lo dijo sin rodeos: «Es una pena que un cantón que bien florece y tanto se enaltece no tenga un templo bueno y adecuado «.
Porque si la tierra da frutos en abundancia, la Iglesia está llamada a tener una casa hermosa donde alabar al Divino Creador.
Consciente de que la décima es más que verso.
Es llamado.
Es una especie de sermón criollo.
Juan Antonio Alix sintió y valoró la religiosidad profunda de los juananúñenses y su compromiso, al tiempo que los comprometió a quemar el rancho existente para transformarlo en un auténtico, hermoso y espacioso templo católico en el epicentro del parque de recreación , allí donde hoy Juan Pablo Duarte da nombre y sombra.
Con fe del pueblo , recordó que el Dios del Altar siempre devuelve con más lo que real y efectivamente aportamos.
Por eso, no era limosna lo que pedía.
Exigió a viva voz inversión celestial.
Hoy, cuando se camina el parque central de Salcedo y se levanta la vista al templo mayor , se entiende que Alix no sólo produjo décimas.
Diseñó planos de incalculable valor.
Con rima , sagacidad y amor por su gente, puso la primera piedra.
Porque hay versos que no se recitan.
Se construyen.
Como muestra de su talento y agudeza , a continuación, observemos algunos de los pies de décimas de la autoría del poeta de origen mocano , en torno a la realidad referida en esta entrega.
Señores, por el presente se ve que, en esta región, aumenta la población de manera sorprendente.
Y una Iglesia más decente espaciosa y más bonita, Juan Núñez necesita para que honre lo mejor, a Dios , nuestro Redentor, y a este pueblo progresista.
Y además ya causa pena que un lugar que bien florece, y que tanto se enaltece no tenga una iglesia buena.
De tristeza mucha llena que tan bonito poblado no tenga un templo adecuado a su bella posición, más siendo una población que bastante ha progresado.
Y al tener preponderancia este pueblo en el Cibao , por su café y cacao que cosecha en abundancia, Iglesia debe tener; y por eso es menester que la que hay en construcción , se vea ya su conclusión , sin más tiempo que perder.
Nadie diga que yo dí y por eso no doy más , porque siempre para atrás, ha de ir quien diga así.
Para Dios digan que sí cuando les suelen pedir, porque deben advertir , que en esta vida tremenda , dueño de vida y hacienda Dios lo es, no hay que decir.
Y también que por honor o ya sea por dignidad , deba esta localidad tener un templo mejor.
¡El que tiene, causa horror ! Porque es un rancho apurado , con un foco soberano, ¡que dizque se llama coro! ¿Y no es acaso un desdoro , para tan bello poblado ? ¡Por Dios , no más irrisión ! y no se hagan esperar, porque eso es profanar nuestra Santa Religión.
Quemen ese ya ese ranchón que dizque se llama Iglesia , que el pueblo que a Dios aprecia no lo sopla en una choza ; pues no indica otra cosa sino que a Dios se desprecia.
Con que, a la carga , señores, y apurar esos trabajos , antes que Dios cuatro ajos, les eche con mil amores.
Este pueblo está de flores con su excesivo adelanto , y ese Dios que tanto y tanto por siempre lo ha bendecido, ya quiere ver concluido su templo divino y santo.
Sociólogo y comunicador dominicano..









