Asesor energético José Paulino señala que gobiernos evitan regularizar barrios por fricción social
Los apagones en República Dominicana no se deben a falta de generación, sino a problemas en las redes de transporte y distribución, y a la resistencia de los gobiernos a asumir el costo político de enfrentar el fraude eléctrico, según el asesor José Paulino. El experto advierte que esta situación genera pérdidas financieras y afecta a los usuarios que pagan sus facturas.
El asesor energético José Paulino afirmó que los problemas del sector eléctrico dominicano no se resuelven, en parte, porque los gobernantes evitan asumir el costo político de enfrentar el fraude eléctrico, regularizar conexiones informales y aplicar sanciones. Según el experto, los diferentes presidentes han postergado durante décadas estas medidas debido a las posibles fricciones sociales que generarían.
Paulino sostiene que cerca del 80 % de la inercia frente al fraude eléctrico responde a decisiones de política pública y cálculos de costo político. ‘La regularización masiva de barrios y la persecución efectiva del dolo eléctrico conllevan fricción social; una carga que los gobernantes han preferido esquivar a lo largo de décadas, trasladando el costo patrimonial a las finanzas estatales vía transferencias corrientes’, explicó.
El asesor señaló que las conexiones ilegales, la manipulación de medidores y la energía suministrada que no se cobra reducen los ingresos de las empresas distribuidoras de electricidad (EDE), lo que contribuye a la necesidad de transferencias estatales para cubrir sus déficits financieros y traslada parte del costo de las pérdidas a las finanzas públicas.
Paulino descartó que los apagones recurrentes se deban a un déficit de generación, al considerar que el sistema tiene disponibilidad de energía suficiente para suplir la demanda nacional. ‘La potencia disponible en el parque de generación supera la demanda máxima coincidente del sistema, dejando márgenes de reserva rodante e incluso capacidad teórica de excedente. No falta energía en las barras de despacho; el problema radica en las redes de transporte y distribución’, detalló. También denunció la desconexión selectiva de circuitos por razones financieras y advirtió que la expansión inmobiliaria en Santo Domingo y otras ciudades no siempre marcha al ritmo de las inversiones necesarias para ampliar la capacidad de las redes.












