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El día en que Pedro Borbón casi se come una gorra

Anécdota del béisbol romántico Su brazo extraordinario ayudó a la Gran Maquinaria Roja a conquistar dos títulos de Serie Mundial Pedro Borbón Fuente externa Creado: 25.08.2026 | 11:28 Actualizado: 25.08.2026 | 11:28 En: El béisbol moderno de las Grandes Ligas está repleto de analíticas, contratos millonarios y atletas de conductas fríamente calculadas.

Sin embargo, hubo un tiempo en los años 70 donde la pasión caribeña desbordaba cualquier libreto táctico.

En esa época dorada, el bullpen de los míticos Rojos de Cincinnati estaba custodiado por un dominicano oriundo de Mao que lanzaba con el brazo, pero competía con todo, hasta con los dientes.

Su nombre era Pedro Borbón, un relevista tan duradero como impredecible que demostró que, en el calor de una batalla en el terreno, cualquier objeto —e incluso cualquier rival— podía convertirse en su cena.

Ocurrió durante el tercer juego de la Serie de Campeonato de la Liga Nacional de 1973.

Los ánimos estaban encendidos tras una violenta trifulca en la segunda base entre Pete Rose y Bud Harrelson, lo que provocó que los fanáticos de los New York Mets en el Shea Stadium comenzaran a lanzar objetos al terreno.

Frustrado tras ser relevado en medio del caos, Borbón se vio envuelto en una pelea masiva en el infield contra varios peloteros neoyorquinos.

Al terminar el pleito, con las pulsaciones a mil y la adrenalina nublándole la vista, el dominicano recogió una gorra del piso pensando que era la suya.

Al ponérsela, se dio cuenta de que tenía el logo de los Mets de Nueva York.

Su reacción, lejos de ser diplomática, pasó a la posteridad: se quitó la gorra con furia, se la llevó a la boca y, ante la mirada atónita de miles de espectadores, le dio un salvaje mordisco arrancándole un pedazo de tela por completo.

Años más tarde, los periodistas le preguntaron por qué reaccionó como un caníbal con una prenda de vestir, a lo que Borbón respondió con total naturalidad que estaba tan enojado que «quería comerse a los Mets vivos», empezando por su uniforme.

Esta icónica demostración de temperamento no fue un hecho aislado: en su carrera Borbón también amenazó a los Gigantes de San Francisco con lanzarles una «maldición vudú» tras ser cambiado de equipo y llegó a morder a un guardia de seguridad en una discoteca, ganándose el apodo cómico de «mordedor habitual» en las crónicas de la época.

Detrás del mito del lanzador devorador de gorras se escondía, en realidad, el motor de un competidor incansable que terminó siendo el lanzador con más juegos lanzados en la historia de la franquicia de Cincinnati.

Un brazo de hierro Entre 1970 y 1978, el nativo de Mao lanzó en más juegos que cualquier otro relevista en la Liga Nacional.

Su resistencia física desafiaba la lógica de la época: no era raro verlo calentar en el bullpen tres veces en un mismo partido y terminar lanzando tres entradas completas para sellar un triunfo.

Borbón se convirtió en el líder absoluto de apariciones en la historia de los Rojos de Cincinnati con 531 juegos lanzados, un récord de franquicia que cimentó el dominio de la maquinaria roja.

Un muro en la Serie Mundial El verdadero valor de Borbón se medía cuando la presión congelaba a otros lanzadores.

En los escenarios de postemporada, su efectividad se transformaba en un candado indescifrable, acumulando una brillante efectividad de 2.42 en 20 partidos de playoffs.

Durante las Series Mundiales consecutivas de 1975 y 1976, Borbón devoró entradas cruciales para apagar los bates de los Medias Rojas de Boston y los Yankees de New York.

En la Serie de Campeonato de 1976, por ejemplo, lanzó cuatro episodios y medio implacables sin permitir una sola carrera.

Su consistencia en el montículo permitía que la ofensiva de Cincinnati jugara con total libertad, sabiendo que las últimas entradas estaban blindadas por el dominicano.

Inmortalizado en Cincinnati Más allá de sus dos anillos de Serie Mundial y su posterior exaltación al Salón de la Fama de los Rojos de Cincinnati en 2010, el impacto de Pedro Borbón caló hondo en la cultura popular estadounidense.

Se recuerda que su nombre quedó inmortalizado en una de las comedias más famosas de la historia del cine, Airplane! (1980), donde en una escena de delirio mental del protagonista se escucha por los altavoces de un estadio: «Bateando de emergente por Pedro Borbón…

Manny Mota».

Lo más reciente Agencia EFE Frank Pacheco Frank Pacheco Silvio Cabrera Juan Julio Gómez.

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