Familias en el Gran Santo Domingo levantan viviendas en laderas y cañadas sin supervisión
La construcción de viviendas en terrenos desnivelados y vulnerables no es exclusiva de República Dominicana; se extiende a otras naciones de América Latina y Europa, con peligros de deslizamientos, sismos e inundaciones.
Las casas parecen estar suspendidas sobre laderas, farallones y desniveles. En algunos casos sostenidas por delgadas columnas, desafían la gravedad. Durante años, en barrios del Gran Santo Domingo muchas familias han levantado sus viviendas en terrenos donde construir representa un riesgo permanente.
No es un problema exclusivo de la República Dominicana, se extiende a otras naciones de América Latina e incluso de Europa donde se construye en terrenos desnivelados, vulnerables y de difícil acceso con el peligro permanente de deslizamientos de tierra, sismos, crecida de ríos y cañadas. En el Gran Santo Domingo, la imagen se repite en sectores como Los Ríos, Cristo Rey, el ensanche Ozama, El Café, Los Mina, la Vieja Barquita, La Zurza, El Dique, Gualey, Simón Bolívar y Capotillo.
El arquitecto y urbanista Erick Dorrejo considera que esta realidad debe analizarse dentro de un proceso más amplio de migración hacia los centros urbanos. A su juicio, la falta de oportunidades en distintas zonas del país ha empujado durante décadas a familias hacia las ciudades en busca de empleo y medios de vida. ‘Cuando llegan a esos centros urbanos, lo que buscan son refugios en donde estar. Y muchas veces son lugares de alta vulnerabilidad’, explica.
Para el urbanista, el problema no termina en la necesidad de una vivienda. También está relacionado con la manera en que se ha ocupado el suelo y con la limitada fiscalización de muchas construcciones. Dorrejo sostiene que una parte importante de las edificaciones se levanta al margen de los mecanismos formales de supervisión. El proceso, explica, debería involucrar al Ministerio de Medio Ambiente, las alcaldías, el Ministerio de la Vivienda y otras entidades. La consecuencia es que muchas familias terminan construyendo donde encuentran un espacio disponible, sin estudios suficientes sobre la capacidad del terreno, sin diseños adecuados para las condiciones del lugar y, en algunos casos, sin cumplir con los procedimientos establecidos para garantizar la seguridad de la edificación. ‘No es solamente el tipo de construcción, sino dónde se construye y esa combinación de ambos es mortal’, advierte.











