El gesto del delantero haitiano reabre el debate sobre nacionalismo y relaciones bilaterales
La celebración del delantero haitiano Wilson Isidor tras anotar un gol contra República Dominicana el pasado 1 de octubre, gritando ‘La Española es Haití’, ha escalado a una controversia internacional que involucra a federaciones, medios y analistas de ambos países.
El partido de fútbol del jueves 1 de octubre entre las selecciones de Haití y la República Dominicana se convirtió en un detonante de tensiones territoriales e indignación. El delantero haitiano Wilson Isidor, tras la victoria de su equipo, celebró con un video en el que gritó ‘La Española es Haití’, desencadenando una ola de rechazo en medios dominicanos y un intenso debate sobre el simbolismo político de sus palabras.
La reacción dominicana no se hizo esperar: plataformas digitales, medios radiales y programas de opinión expresaron su rechazo, interpretando el gesto como una afrenta provocadora con matices políticos e ideológicos. Para analistas y ciudadanos, el incidente profundiza las históricas sospechas sobre la persistencia en el imaginario colectivo haitiano de la tesis expansionista o la creencia de que toda la isla les pertenece por derecho.
En Haití, la postura de los medios fue diversa. Algunos analistas locales consideraron la reacción dominicana ‘desproporcionada’ y producto de una susceptibilidad histórica, mientras que otros reconocieron el peso simbólico de estos encuentros y la carga de rivalidad y orgullo nacional. Ante la escalada, la Federación Haitiana de Fútbol (FHF) emitió un comunicado oficial en la noche del 3 de octubre para calmar los ánimos.
La FHF afirmó haber ‘tomado nota de las reacciones suscitadas’ y defendió al jugador, asegurando que sus palabras y gestos se enmarcan en un contexto estrictamente deportivo y constituyen una expresión de su apego a sus orígenes. ‘Este apego a Haití no puede interpretarse, en sí mismo, como una señal de hostilidad o falta de respeto hacia otro pueblo u otra nación’, subrayó la entidad, que pidió no atribuirle al incidente un alcance más allá de la cancha y llamó a evitar cualquier explotación del hecho. No obstante, analistas de geopolítica advierten que este tipo de fricciones podrían deteriorar aún más las complejas relaciones bilaterales y endurecer los discursos nacionalistas en ambas naciones.











