
Amistad, agricultura y poder: el paralelismo que define dos presidencias dominicanas
Antonio Guzmán e Hipólito Mejía, figuras clave del PRD, comparten un historial de coincidencias que va desde su labor como ministros de Agricultura hasta su amistad personal. Un análisis de cómo sus trayectorias paralelas marcaron la democracia dominicana.
En la historia política dominicana, la trayectoria de los expresidentes Antonio Guzmán e Hipólito Mejía entrelaza coincidencias extraordinarias que trascienden el tiempo. Ambos líderes, destacados dirigentes del Partido Revolucionario Dominicano (PRD), no solo alcanzaron el Poder Ejecutivo en distintos periodos luego de ser electos por el voto popular, sino que compartieron vocación profesional y de vida como productores agrícolas.
Más allá de los compromisos partidarios y gubernamentales, a los dos altos dirigentes políticos los unió una entrañable y cercana amistad personal que fortaleció su confianza mutua en el devenir de los años. Una de las coincidencias más notables en sus carreras es que Antonio Guzmán e Hipólito Mejía son los únicos dos ciudadanos, desde la caída de la tiranía de Trujillo hasta la fecha, que ejercieron como ministros de Agricultura antes de asumir la Presidencia.
El vínculo entre ambos se afianzó en la gestión pública y en su visión conjunta sobre el desarrollo del campo dominicano. El camino como funcionario de Guzmán comenzó en 1963, cuando fue designado titular de Agricultura en el gobierno del partido blanco; quince años después, en 1978, logró la Presidencia y nombró a su cercano amigo Hipólito Mejía como secretario de Agricultura. A punto de concluir su periodo, Guzmán falleció por suicidio de un disparo en la cabeza en el Palacio Nacional en 1982.
Entretanto, Hipólito Mejía, nacido en Santiago el 22 de febrero de 1941, continuó un camino paralelo en la vida pública nacional. Construyó un liderazgo político propio que lo llevó a ser electo jefe de Estado el 16 de mayo del año 2000 mediante el voto popular. A sus 85 años, Mejía mantiene un rol activo e influyente en la vida política dominicana, con la posibilidad real de impulsar dos hitos: que una mujer asuma por primera vez la Presidencia de la República y que sea su propia hija, Carolina Mejía, quien logre dicha hazaña, convirtiéndose ambos en el primer dúo presidencial con parentesco padre-hija en la historia dominicana.










