Tras 22 años, la agrupación demuestra que la unidad puede revitalizar un género
El merengue típico vivió un momento histórico con la reunión de Krency García ‘El Prodigio’ y la Súper Banda en el Gran Arena del Cibao, un acontecimiento que trasciende lo musical y se convierte en tendencia nacional.
El pasado fin de semana, Santiago se convirtió en el epicentro del merengue típico con dos conciertos que reunieron a Krency García ‘El Prodigio’ y a la formación original de la Súper Banda después de 22 años. El evento, celebrado en el Gran Arena del Cibao, no solo fue un reencuentro musical, sino un fenómeno que captó la atención nacional e internacional.
La química entre los seis integrantes (Peye Peña, Robert Liriano, Darío Marte ‘Darimambo’, Cristian Núñez ‘Cristian La Güira’, Andrés Núñez ‘Andrés La Tormenta’ y Tony Batista) y El Prodigio demostró que el tiempo no borró su talento. ‘Lo más importante para mí de este encuentro es que nosotros hemos podido mostrarle a la gente que se puede llegar a acuerdo, que hay que limar las asperezas a veces y perdonar, olvidar las diferencias. En 22 años después nosotros nos hemos reencontrado y hemos logrado tener una bonita química, una bonita amistad y seguir haciendo música. El pueblo ha visto un mensaje de unidad y de amor’, declaró García a.
El repertorio incluyó éxitos como ‘Ojitos mexicanos’, ‘Cabecita loca’, ‘Aunque le pique’ y temas de El Prodigio y Cristian. Robert Liriano destacó: ‘Es increíble ver cómo la gente canta mis canciones… Eso hay que vivirlo para sentirlo’. También agradeció que todos estuvieran ‘vivos y en salud’. El acordeón fue protagonista, y El Prodigio explicó que usó dos acordeones en el concierto, aunque en su vida cotidiana tiene más de una docena.
El aspecto visual también fue cuidado: Miguel Estévez estuvo a cargo del estilismo y Manuel Febrillet del vestuario. La primera noche vistieron de crema con el número 22 bordado en rojo; la segunda, El Prodigio lució un sastre rojo y los músicos camisas azules y pantalones rojos. Fefita La Grande fue homenajeada por sus 83 años. Este reencuentro se perfila como un hito que podría impulsar una nueva era para el merengue típico, tanto en la República Dominicana como en la diáspora.











