
De 24.60% en 2000 a 0.87% en 2024, el partido reformista enfrenta su mayor reto de supervivencia política
El Partido Reformista Social Cristiano (PRSC) celebra este sábado su convención para elegir nuevas autoridades, en un momento en que su respaldo electoral ha caído a menos del 1%, muy lejos del 24.60% que obtuvo en 2000 con Joaquín Balaguer.
La convención del PRSC se desarrollará en dos sesiones: a las 9:00 de la mañana la extraordinaria, para conocer cambios estatutarios, y a las 10:00 la ordinaria, que escogerá las nuevas autoridades. El evento ocurre en medio de un profundo retroceso: en 2024 la casilla reformista recibió apenas el 0.87% de los votos presidenciales, una caída de 23.73 puntos porcentuales respecto al 24.60% de 2000.
La trayectoria electoral del PRSC muestra altibajos. En 2004, Eduardo Estrella obtuvo 294,033 votos (8.14%); en 2008, Amable Aristy logró 187,645 (4.59%); y en alianzas posteriores hubo repuntes: en 2012 aportó 266,487 votos (5.87%) a Danilo Medina, y en 2016 dio 259,396 (5.62%) a Luis Abinader. Sin embargo, en 2020 cayó a 73,913 votos (1.80%) con Leonel Fernández, y en 2024 a 38,126 (0.87%) con Abinader.
Quique Antún ha sido una figura central en este período: fue elegido presidente del PRSC en 2005, regresó al cargo en 2014 y fue ratificado en 2018 y 2022, acumulando cuatro períodos y 16 años al frente. La pérdida de apoyo también se evidencia en el Congreso: de una senaduría y 14 diputaciones en 2016 (con aliados) a solo un senador (Ramón Rogelio Genao Durán) y dos diputados en 2024.
El partido también enfrenta dificultades en la boleta: ocupó la casilla 4 en 2016, la 3 en 2020 y la 5 en 2024; para 2028 quedó nuevamente en quinto lugar tras una orden del TSE a la JCE para revisar el criterio de distribución, luego de impugnaciones de Alianza País, País Posible y Dominicanos por el Cambio. Una encuesta de ACD Media de julio situó al PRSC en 3.2% de intención de voto, aunque en las publicaciones más recientes de Gallup-Diario Libre y ACD Media ya no aparece con porcentaje separado. El descalabro electoral ha convivido con pugnas internas, divisiones y salida de dirigentes tradicionales.










