El pasado miércoles el Tribunal Constitucional conoció audiencia sobre un recurso de inconstitucionalidad que procura el absurdo de declarar inconstitucional la Constitución y que se dicte una sentencia interpretativa que legalice el aborto en RD.
La acción pro legalización del aborto la patrocina la ONU, que ha intervenido directamente con un grupo de ONGs que hasta hace muy poco recibían millones de dólares de la clausurada USAID.
En dicha audiencia, mi hermano Juárez a nombre de Pro Nación, hizo una contundente y brillante intervención en defensa de la Constitución y del derecho a la vida, cónsono a lo que ha sido nuestra trayectoria como familia y como partido durante décadas.
Igualmente, otras instituciones pro vida realizaron intervenciones en el proceso, reservándose el TC el fallo correspondiente.
De lo que se trata es de que los mismos grupos pro aborto que no pudieron aprobar en el Congreso la legalización del aborto, han visto la posibilidad real de que un fallo de TC pudiera abrir esa oportunidad vía una sentencia interpretativa, lo que sería un desastre institucional que dañaría la credibilidad del suprapoder que representa el TC como garante de vigencia de la Constitución.
Llama poderosamente la atención con la rapidez que se fijó la fecha de audiencia de este recurso y que haya coincidido con la visita oficial del secretario general de ONU Antonio Guterres.
Tenemos información fidedigna de que hay jueces en el TC activistas pro legalización del aborto en 3 causales, que han fijado posición pública sobre el tema y hasta tesis a favor de dicha causa.
La jerarquía católica ha rechazado de manera firme y contundente la acción pro abortera.
Igual se espera que las Iglesias evangélicas se pronuncien en los próximos días.
Ha llamado la atención el silencio de los políticos y legisladores que en la pasada campaña electoral se comprometieron con la iglesia a defender las posiciones pro vida.
Parece le temen a la ONU, u otros sólo asumieron esos compromisos por tema meramente electoral.
Creo urge que las iglesias católica y evangélica se unan y convoquen una gran marcha por la vida.
Si el pueblo cristiano no es movilizado en reclamo al respeto a la vida y la Constitución, temo de que la legalización del aborto puede ser una realidad en poco tiempo y ONU y sus soldados de RD se habrían salido con la suya.
Es, pues, hora de definición y decisiones.
Quede constancia escrita, lo advertimos.
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