Una pareja que viajó desde Boca Chica hasta el Centro de Servicios de Extranjería y Cédulas para Extranjeros Residentes, en la avenida Buenaventura Freites del Distrito Nacional, salió con las manos vacías tras más de una hora de gestión. «Lo peor es que al final solo te entregan un papel. Tengo que regresar otra vez», expresó Giuseppe, nombre ficticio del ciudadano, visiblemente frustrado.
La escena refleja una realidad cotidiana: los solicitantes no reciben su documento de identidad de manera inmediata, sino una certificación que obliga a una segunda visita. «¿El viaje de llegar aquí, me lo pagan ellos?», se preguntó el entrevistado, subrayando que el trámite es ahora más costoso y dilatado. Para la pareja, la experiencia fue calificada como «terrible» al compararla con otros servicios migratorios.
Entre la queja y la satisfacción
No todos los testimonios fueron negativos. Esther Mejía, psicóloga del Instituto Dominicano de Desarrollo Integral, calificó la atención como «excelente» tras acompañar a siete jóvenes descendientes de haitianos beneficiados por la sentencia TC/0168/13. El grupo completó su proceso en aproximadamente una hora y media. En contraste, otras usuarias denunciaron demoras de hasta tres horas para obtener la cédula de identidad y electoral.
El aforo máximo de la sede es de 75 personas; durante la visita de este medio albergaba entre 20 y 30 ciudadanos de diversas procedencias, con predominio de rasgos asiáticos y haitianos. En los últimos ocho años, la Dirección General de Migración ha expedido 241,720 residencias: 79.7 % temporales, 17.3 % permanentes y 3 % definitivas. Las tarifas van desde 5,000 pesos para residentes provisionales hasta 15,000 pesos para quienes tramitan por inversión.










