Gobierno garantiza gastos de evaluación, pero tratamiento queda sujeto a etapa posterior
El Gobierno dominicano informó que asumirá los gastos de transporte, hospedaje, consultas y estudios médicos de la adolescente Berlín de León Castro, de 14 años, una vez obtenga la visa humanitaria. La joven padece leucemia linfoblástica aguda y su caso ha generado un debate sobre el alcance de la asistencia estatal en casos médicos complejos.
A través de la Oficina de la Primera Dama y del Ministerio Administrativo de la Presidencia, el Estado dominicano ha dado seguimiento al caso de Berlín de León Castro, de 14 años, diagnosticada el 18 de marzo de 2026 con leucemia linfoblástica aguda, un tipo de cáncer de sangre y médula ósea que avanza rápidamente. La comunicación oficial establece que, una vez la niña obtenga la visa humanitaria, el Gobierno asumirá ‘el transporte, hospedaje, consultas y estudios médicos necesarios para la evaluación y determinación de la condición de salud de la niña’.
El Ejecutivo aclaró que ‘la definición y cobertura del tratamiento que eventualmente sea indicado corresponderá a una etapa posterior y no forma parte del compromiso asumido mediante dicha comunicación’. Esta delimitación ha generado interrogantes sobre la responsabilidad estatal en tratamientos de alto costo y la coordinación con sistemas de salud extranjeros.
El Gobierno recomendó que la menor sea evaluada en el Hospital Sírio-Libanês de Brasil, reconocido por la calidad de sus servicios médicos y su experiencia en el manejo de casos complejos. No obstante, ‘la madre de la niña no ha aceptado hasta el momento esta recomendación, por lo que el Gobierno permanece a la espera de su decisión, respetando en todo momento su voluntad’, indicaron.
Las autoridades expresaron su disposición de continuar brindando acompañamiento y facilitando, ‘dentro de sus posibilidades y competencias’, las gestiones necesarias para que la niña acceda a una evaluación médica especializada y reciba orientación sobre las alternativas de tratamiento. El caso refleja la tensión entre las expectativas de las familias y los límites de la asistencia gubernamental en enfermedades catastróficas.











