Su historia de resistencia se convierte en símbolo de la lucha por los derechos de las mujeres
En un contexto global de retroceso de derechos para las mujeres en Afganistán, la ciclista Fariba Hashimi ganó la medalla de plata en los Juegos Asiáticos y se erigió como un símbolo de esperanza y resistencia para las mujeres de su país y del mundo.
Fariba Hashimi, ciclista afgana, obtuvo la medalla de plata en la carrera de ruta femenina de los Juegos Asiáticos disputados en Nagoya, Japón, con un tiempo de 2 horas, 50 minutos y 5 segundos. Su victoria trasciende el ámbito deportivo y se convierte en un poderoso mensaje de empoderamiento femenino.
La deportista reveló las duras condiciones que enfrentó para entrenar en Afganistán, donde se disfrazaba de hombre y ocultaba su rostro para evitar agresiones. ‘A veces, cuando me reconocían, intentaban tirarme piedras o golpearme’, relató. Hashimi abandonó su país en 2021 tras la llegada de los talibanes al poder.
En declaraciones tras la carrera, Hashimi expresó su deseo de volver a Kabul y pedalear junto a otras mujeres. ‘Quiero demostrarles a las mujeres afganas del mundo que podemos tener una oportunidad’, dijo, y añadió que espera que los talibanes estén observando y que ‘le tienen miedo a las mujeres’.
La historia de Hashimi resuena internacionalmente en un momento en que la comunidad global sigue de cerca la situación de las mujeres en Afganistán. Su medalla no solo representa un logro deportivo, sino también un acto de resistencia y un llamado de atención sobre la opresión de género.









