El alza del crudo se concentró en marzo; reservas globales caerán a mínimo en julio
El Fondo Monetario Internacional (FMI) alertó este jueves que la guerra de Irán, iniciada el 28 de febrero por Estados Unidos, está generando inflación en todo el mundo y provocando cambios en los mercados financieros y de deuda soberana. La portavoz Julie Kozack precisó que la mayor parte del incremento del crudo ocurrió en marzo, tras la interrupción de envíos por el estrecho de Ormuz.
En rueda de prensa, Kozack señaló que el organismo ve «indicios de que el impacto de la crisis se está trasladando a la inflación» y que las expectativas de inflación a corto plazo «han experimentado un repunte». Asimismo, indicó que los inversores están modificando previsiones y anticipando subidas de tipos de interés, mientras que en los mercados de deuda soberana se observa un incremento en los rendimientos de los bonos.
La portavoz explicó que, si bien desde marzo los precios del crudo han subido un 35% frente al escenario de referencia macroeconómica del FMI, el costo del petróleo ha aumentado solo alrededor de un 3%, atribuido a los contactos entre Washington y Teherán para cerrar el conflicto. «La mayor parte del incremento en los precios del petróleo se produjo a principios de marzo, cuando se interrumpieron los envíos de crudo a través del estrecho de Ormuz», afirmó.
Kozack también destacó que los mercados del crudo muestran expectativas positivas sobre una reapertura de Ormuz, ya que los precios al contado son más altos que los de los contratos de futuros. En cuanto a las reservas mundiales, recordó que antes de la guerra superaban los 8.000 millones de barriles, un máximo de cinco años, y que se prevé que para julio alcancen un mínimo en cinco años, situándose en 7.500 millones de barriles.
Finalmente, la portavoz advirtió que el precio del petróleo está generando un efecto dominó en los derivados del crudo, como el combustible para aviones, los productos refinados y los petroquímicos, con reservas en niveles mínimos. El queroseno para aviación en Europa y Asia ha subido un 35% respecto a antes de la guerra, mientras que los precios de la gasolina a nivel global han aumentado cerca de un 40%.











